El Poder

Parece una constante a lo largo de nuestro camino, tener claro la ruta de navegación por donde vamos a orientarnos. Si un barco sale desde un puerto, sin tener totalmente resuelto su objetivo final, lo más normal es que acabe a la deriva o en cualquier otro lugar del que no tenía conocimiento.

Recuerdo los relatos de Carlos Castaneda y el brujo Yaqui Don Juan. En una ocasión Carlos iba de fiesta, Don Juan le interpeló que iba a hacer allí, Carlos le informó que iban a matar el tiempo. El indio Don Juan, como un resorte de golpe preciso, le respondió:  ¿Acaso crees que tienes tiempo que matar?.

Acaso tenemos la valentía de poder matar el tiempo, sin haber superado el miedo a quedarnos sin tiempo.

El miedo es un poderoso guerrero que trabaja a favor del programa que tenemos instalado, se llama programa Ego. La cantidad de veces, que somos engañados o nos dejamos llevar por nuestro programa Ego, son incontables. Hemos olvidado ser libres, hemos olvidado convivir y amar nuestra naturaleza.

Cuando un hombre empieza a aprender nunca sabe con qué se va a encontrar, el conocimiento no es nunca lo que uno esperaba, pues aprender cuesta mucho trabajo, para que nuestros pensamientos no se hundan en la nada y el propósito no sea un campo de batalla. Lo que uno aprende no es nunca lo que uno creía y así comienza a tener miedo. El miedo nos aleja del poder, oculto en todos los recodos del camino. El poder hace que nada este oculto, la claridad deja al miedo de lado, la mente que llega a conocer su inconsciente, transforma el miedo en poder.

Aunque tengamos miedo, no hay que correr, hay que mantener los pasos, desafiar al miedo y continuar sin detenerse. Vencer al primer enemigo natural, enfrentarse al miedo es el primer acto de poder.

¿Qué es lo que aún te hace perder el tiempo?

¿Qué programa todavía no te has atrevido a modificar, sabiendo que te está desviando de tu rumbo?