La unidad de la conciencia.

Son tus huellas el camino y nada más…con esta contundencia, nos revela el poeta el profundo significado de las acciones que realizamos en nuestra vida. Cierto es, erramos, caemos, fracasamos, nos empeñamos en ciertas situaciones que nos generan mucha tensión, pero también cierto es, que somos más de lo que creemos.

Con el paso del tiempo, me han aparecido dos opciones vitales y biológicas, quedarme como estoy o seguir creciendo como conciencia.

La vieja pregunta ¿Qué quiero ser? se va transformando en la realidad, esto es lo que soy. Queda lejana la idea de establecer un buena armonía entre mi cuerpo, fuente de placer y dolor con mi ego impertinente murmurador, que está mucho en el pasado y en el futuro, pero le revienta mantenerse en el aquí, ahora presente.

Sri Ramana Maharshi se atrevió a decir:  No hay creación, ni destrucción. Ni destino, ni libre albedrio. Ni sendero, ni realización. Esta es la verdad final.

Siempre me sorprendió este hombre, sabio y maestro espiritual hinduista, este humilde ser alcanzó la conciencia de unidad sin proponérselo. No tienes que buscar, el hombre que busca la verdad jamás la encontrará. Te conocerás sin imagenes y sin medios. Todo está ya en tí. No me buscarías, si no me hubieras ya encontrado.

Si nuestra práctica espiritual, hemos de entender bien este concepto, no es más que un medio para alcanzar la iluminación, en realidad no hay manera de alcanzarla. La conciencia de unidad no es un sentimiento de gozo ni un estado de ánimo determinado. Sentir nuestro espíritu no es un estado a conseguir en el futuro, es el estado en que nos manifestamos en el eterno momento presente, sobre la vida, la conciencia y nuestras maneras de ver el mundo y darle sentido a nuestra existencia.

Un giro total en la más profunda sede de la conciencia, el verdadero territorio sin límites ni demarcaciones, eso es lo que soy.