La Atención

Desde hace años, me llevo planteando la misma pregunta, para qué nos cuesta tanto producir un cambio en nuestra mente, o en nuestro cerebro.

Como seres humanos, tenemos la capacidad innata de concentrar nuestra atención en cualquier cosa. Cómo y dónde concentro mi atención es lo que me define en el momento presente  y a nivel neurológico.

¿Para qué nos resulta tan dificil concentrar nuestra atención en pensamientos que nos podrían llegar a servir de algo?

Es el dónde concentramos nuestra atención, en qué la concentramos lo que marca nuestro rumbo y el estado en que nos sentimos. Podemos acordarnos de repente de un suceso amargo de nuestro pasado grabado a fuego en el rincón más recóndito de nuestro cerebro y, como por arte de magia, hacer que cobre vida. Podemos concentrarnos en preocupaciones o angustias futuras, que en realidad no existen hasta que nuestra mente las oriente. Pero para nosotros son reales. Nuestra atención le da vida a todo y convierte en reales situaciones o acciones que antes no lo eran. El cotidiano hecho de centrar la atención sobre un dolor corporal hace que este dolor exista, pues los circuitos cerebrales del dolor se activan eléctricamente.

Si presto mucha atención al dolor de forma cotidiana me hace más proclive a desarrollar percepciones más agudas del dolor, pues los circuitos cerebrales se hacen más robustos. De la misma manera, si realmente tengo un foco de atención estable, puedo moldear y dar forma cualquier entramado mental y neurológico, con el mero hecho de estar concentrado de manera cotidiana en algo determinado.

El Don de la Atención ha sido reseñado por todas las culturas, no sólo por la recepción de información y conocimiento, sino porque se produce el descubrimiento de que alguien me devuelve la mirada.

El Observador

 

¿Qué es la unidad de la conciencia?

La unidad de la conciencia es el camino hacia una identidad más amplia de nuestro ser transcendental, rompiendo de una vez por todas las brumas y oscuridades en que vivimos. Des-identificarnos de lo que creemos ser para unirnos a lo que somos y hemos venido a hacer aquí. Todo apego a ideas, sensaciones, sentimientos o vivencias no es más que otro eslabón en una cadena que nos esclaviza. Para llegar a esta unidad, la cual todos tenemos, hemos de entrar en conexión con el espíritu que viene conmigo, el Gran Hombre, como lo nombran los antiguos, el espiritu único y creador dentro de nosotros.

A día de hoy, la física cuántica está convencida que somos fractales de una inteligente energía ordenadora que rige el Universo. Un fractal tiene autosemejanza a cualquier escala, es decir, tiene la propiedad de que una pequeña parte suya, es una réplica a menor escala del todo del que proviene.

Pero vayamos a la unidad de la conciencia, que es la manifestación del momento presente, ahora, en este mismo instante, mi conciencia deja de resistirse a nada, entiende la conexión con su espíritu y alcanza un momento de brillantez, no sólo por el bienestar que se observa, sino por el darse cuenta de que en ese preciso instante, comprendió la auténtica dimensión de su Ser.

Un ejemplo, para observar lo que ha ocurrido en nuestra querida “Terra galega”. Unas personas con un ego poco maduro, insano como queramos llamarlo, proyectan su rabia y frustración como sombra, quemando y destruyendo la naturaleza. Personas sin ningún tipo de unidad en su conciencia, sin embargo a un gran número de seres nos duele, sufrimos por la situación de esa Tierra, esos animales, esas gentes, pues sentimos y sabemos que somos esos árboles, esas gentes, esa naturaleza en definitiva, es parte de nuestro corazón, tenemos una unidad en nuestra conciencia.

Mantener un estado expandido de conciencia es la mejor versión de nosotros, es saber sin ningún tipo de duda, que somos ese espíritu único y creador, que está unido a todo lo que habita en el Universo, en el eterno presente de la existencia. Lo más curioso de todo esto, es que ya somos una unidad de la conciencia, pues tenemos espíritu, sin embargo, el proceso es inconsciente, no me doy cuenta de ello. De este modo, cada día sin querer me resisto a aceptar quien soy y por tanto a la unidad de la conciencia.

 

Si quieres aprender…hazlo

Durante las diferentes etapas de mi educación tanto en el colegio, instituto, incluso en la universidad, todo se dirigía al conocimiento que tenían ciertas personas de ciertas materias y tenías que ajustar ese conocimiento que parecía lo más importante a un examen, pues nadie recordaba lo que se había visto hace unos meses, de hecho si hoy repitiese algunos examenes de esa época estoy convencido que no recordaría la mayoría de las cosas.

En la educación sólo vale la práctica de cómo hacerlo. Aprendo cuando lo hago y debería ser divertido, con asignaturas prácticas, como si fuera presentarse a un concurso de baile y bailar hasta que te duelan los pies. Eso es aprendizaje tanto innato como recordado.

Actualmente saber establecer la dirección que la persona quiere conseguir y guiarle para que se dé cuenta y elija con confianza, es la base del trabajo y aprendizaje psicoterapéutico. Este proceso va unido a la focalización de la energía interna, que no es más que ser generosos y abundantes con nuestra propia naturaleza. Las formas para establecer nuestra energía, así como fortalecerla son ancestrales y crean un poderoso vínculo entre la mente y el cuerpo.

Una de las cosas que más me hubiera gustado tener en mis años inútiles de aprendizaje, es alguien que me mostrase el camino para entender y dirigir mi energía con destreza. Eso es aprendizaje, práctico y consciente. De ahí nace una unidad psicofísica estable.

“Dime todo lo que quieras y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame para hacerlo, incluso Hazlo conmigo y lo aprendo”

 

Transformación

Esta semana he tenido una persona en clínica, me ha sorprendido su rápida y pronta recuperación. Aparte de sus conflictos con la piel, la famosa psoriasis en placas, es decir, el contacto que tiene con los demás y con su entorno. Traía una tensión agobiante, pues vivir durante los últimos 3 años una vida llena de conflictos y toxicidad máxima con algunas personas que suponía, eran su firmeza, es como poco, frustrante. Los pensamientos obsesivos y limitantes de cada día, eran su mayor bloqueo. ¿Cómo salir de ese circuito mental?

Las acciones que promueven la transformación de aquellas actitudes, creencias, emociones, y comportamientos que, generan estrés y malestar en la persona, son variadas y abundantes. Entender la misión de cada uno y aceptar aquello a lo que siempre me he resistido, son pasos adecuados para lograrlo.

Para generar un cambio o transformación:

1) Primero entender dónde estamos, darse cuenta de qué pensamos, que sentimos, cómo nos comportamos y en qué situaciones o áreas de la vida se produce dicho malestar. Identificar lo que me limita.

2) Desapegarme y focalizar, así podemos aceptar los comportamientos que no nos gustan, como punto de partida para desarrollar los talentos y cualidades de nuestro tipo de personalidad.

3) Compromiso para llevar a cabo dicha transformación, ser nuestra mejor versión y vivir la vida con alegría y serenidad.

Convencer al Ego de que la alianza con nosotros mismos es verdaderamente beneficiosa, es parte del camino.