La intención y la acción

¿Porqué es tan importante tener una visión correcta de la realidad?

La acumulación de información, el encadenamiento de emociones y pensamientos conforman nuestros distintos estados de ánimo. Soy como configuro mi realidad.

Me cuesta admitir lo que tengo que cambiar, procrastinar me viene bien, dejo la acción para mañana, para otra ocasión, así  la intención de que voy a hacerlo, genera esta idea. “Ya lo haré”.

¿Cuanto tiempo ha pasado desde que intenté, aumentar mi energía y dejar de estar enfermo, embarcarme en ese proyecto nuevo, acabar con la tristeza, el rechazo, mejorar la relación con mi pareja?

La acción genera resistencia, pues tengo que comenzar a actuar, se acabo el miedo al enfrentamiento conmigo mismo. Aunque duela lo hago, en presente, sin historias, con decisión. Me convierto en un guerrero, con el objetivo como foco estable, de esta forma nuestro camino se hace certero.

Vivimos entre la intención de hacer y la acción de ponerlo en marcha. Ya toca disfrutar de ese momento de acción, que llamamos CAMBIO.

ARRANCA HACIA EL OBJETIVO Y LA VIDA

La rueda mental

LLevo varios días meditando, sobre lo cómico y surrealista que nos resulta el cambio de hábitos, creencias y costumbres. Digo cómico, porque parece que no sabemos hacer otra cosa que la constante repetición de pensamientos o situaciones. En mi caso, era diarrea mental. Llega a mi memoria, el tiempo en que tuve que elegir entre quedarme como estaba o dar un giro a mi vida de 180 grados.

Mi cambio comenzó, en el mismo momento que. sentí mi libertad coartada y esto lo podemos experimentar en el trabajo, en el entorno familiar, en las relaciones personales, es una presión o dolor que se manifiesta de manera insistente, un impulso de malestar. No soy capaz de ver la situación que estoy viviendo clara, no soy capaz de aceptar, la resistencia o rechazo que ejerzo sobre algunas emociones que NO quiero reconocer. Darme cuenta de esto fue el primer paso del cambio.

Bajar al infierno es jodido, pero salir todavía más, me costó casi un año volver a una armonía discreta. Después, dejé de engañarme o al menos entendí mucha de la información fallida de mis acciones y emociones. Somos adictos de nuestra mente y nos arrastra por caminos que, hacen de nosotros personas limitadas y disociadas. La identificación con los procesos mentales que nuestro cerebro genera a diario, suelen traernos muchos quebraderos de cabeza.

Salí del centro de emociones que me presionaba y me dolía. De ahí que, numerosas alteraciones emocionales nos enfermen. Conseguí a través de distintas técnicas, desapegarme, poner el foco de mis emociones en aquello que quería ser y comencé a dejar ir, a disolver y reprogramar mi unidad conmigo. Tenía la cabeza a una velocidad de crucero, soportaba una cantidad de ruido superior al que está permitido y me colapsaba. La pregunta:

¿Puedo?  ¿Sé como salir de aquí?  Son las barreras que nos va colocando la vida para entender lo que necesitamos y dirigirnos hacia nuestro interior.

No hay miedo, sólo Transformación.