La Era de la emoción

En estos años, me dí cuenta que la mayor parte de nuestro sufrimiento, por no decir el 100% del dolor, enfermedades y alteraciones de salud se debe a la emoción. La carga emocional del maltrato en la infancia, perder a un ser querido, el rechazo de los demás, la soledad de sentirme separado, los conflictos en el trabajo crean en nosotros experiencias que son la fuente de lo que nos ocurre. Las emociones alteran nuestra vida en un grado superlativo

Hoy tengo la certeza que estamos a las puertas de un cambio poderoso, la era de comprender y descubrir lo que ocurre con nuestras emociones. La Era de las emociones y su conexión con la forma de vivir.

Todos los traumas, preocupaciones excesivas, agobios mentales y actos que no hemos solucionado de forma adecuada vuelven repetidamente.

Para ello necesitamos saber nuestro verdadero propósito y la misión de la vida. Nos cuesta integrarnos en la vida, vivirla plenamente

La sorpresa es que la emoción nos dirige a la espiritualidad. Dejamos atrás las comeduras de cabeza, ruido mental  ya conocido, para observar lo que una emoción estable puede hacer por nosotros.

Nuestro cuerpo es la diana de la emoción. Regresamos al pasado con la experiencia traumática y el cuerpo vuelve a sentir el pasado.

Estamos separados de la emoción. Descubrir las posibilidades de generar una vida completa. Saber cómo integrar las emociones negativas en un sistema que te sea efectivo.

La emoción tiene sus códigos. Donde ha habido dolor y rechazo, lágrimas y desarraigo hay una marca establecida.

La culpa no la tiene el jefe, la sociedad, el sistema monetario, ni los demonios, ni las oscuras maniobras del poder, ni la mala suerte. La culpa no existe, sencillamente.

La emoción positiva nos trae un bienestar:

  • Genera el cambio de hábitos y acaba con las adicciones.
  • Gestiona el estrés y los trastornos de ansiedad.
  • Mejora la autoestima.
  • Controla el dolor
  • Ayuda en la mejora del estado de ánimo
  • Afronta situaciones estresantes y estados de duelo

 

 

 

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Sana sanita

Llevo un tiempo, manteniendo la atención en la sanación, observando cómo se comportan las enfermedades y qué me quieren decir.

El complejo entramado comunicativo entre nuestra mente y nuestro corazón está tan separado y alejado, que es común pensar una cosa y hacer otra. El cambio nos produce tanto miedo que tememos lo que aún no hemos emprendido. 

Los problemas y los conflictos emocionales son creados también, por nosotros. Los programas mentales que traemos desde los primeros meses en el útero materno marcan el desarrollo posterior.

El cuerpo refleja a la perfección dónde está bloqueada la emoción, que siempre me está limitando. El cuerpo es el campo de batalla de las emociones. Esto quiere decir que nos dejan marcas sobre nuestro físico.

Las emociones son las absolutas regidoras de la vida. Nuestra alma es poco probable que enferme, pero su síntoma y reflejo en el cuerpo es claro. Entendí que la diferencia entre estar sano y estar enfermo radica en nuestra emoción. La mente ha de doblegarse, tener paciencia y comprensión para seguir el dictado de las emociones. Me dí cuenta que la alegría y la tristeza son las mismas ganas de vivir, de ser amado. Dejé de juzgar las causas.

Sanar se sana uno mismo. Observé que somos la propia fuente de nuestra curación y disponemos de recursos para ello.

Hoy estoy seguro de que no hay enfermedades incurables, sólo emociones insoportables.

 

La importancia de los sueños

Comentaba con una persona después de la sesión de hipnoterapia, que me escribiese los sueños. Se sorprendió, tenía la creencia que los sueños son experiencias sin sentido.

El tener un cuaderno de sueños es más útil de lo que pensamos, pues cuando el inconsciente nos quiere enviar alguna información importante lo hace a través de los sueños. Desde la noche de los tiempos, el hombre ha soñado. Lugares sagrados, templos, oráculos como el famoso Delfos, donde su inscripción de entrada “Conócete a ti mismo” ya nos inquieta antes de iniciar la interpretación de los sueños.

No solo los faraones, los textos bíblicos, los relatos sumerios, sino también las leyendas, nos informan de la importancia de los sueños. Se dijo que la relación de desconfianza, entre Freud y Jüng se originó por la pésima interpretación de un sueño que Freud le hizo a Jüng.

“La vida es sueño y los sueños, sueños son” estas inmortales palabras del genial Calderón de la Barca, nos dan una visión intensa de la capacidad que tienen los sueños, de generarnos una realidad aparte. La mayoría de nosotros dejamos los sueños en un segundo plano, a medida que se nos va pasando la vida, sin entender que los sueños aclaran la confusión, restablecen la unidad de la conciencia y nos dan el valor para entendernos.

Los sueños dejan de limitarnos, al darnos la libertad de conocer el inconsciente, dejar de engañarnos.

El inconveniente primero del mundo onírico radica en que habla un lenguaje muy especial con el que no acabamos de conectar: los símbolos y arquetipos. Nadie es capaz de vivir sin soñar, el sueño nos repara. A veces, ocurre que estamos una temporada larga sin recordar los sueños por diversas causas, y perdemos nuestra comunicación interna.

 ¿Qué nos quieren decir nuestros sueños? Si pasamos un tercio de nuestra vida cerca del sueño, será para tenerlos en cuenta.

 

 

El viejo arte de saber vivir

Desde tiempos inmemoriales, los dioses han sido nuestros aliados. Tenían sus enfados, la furia de los dioses caía sobre vosotros como truenos, sequías y desgracias, se enamoraban, eran cercanos.

Los dioses eran cotidianos, humanizados, celebradores de la vida y nosotros sus hijos, aliados y unidos a ellos. Con el paso del tiempo, el poder gobernante se dijo así mismo que eran ellos los descendientes de los dioses y empezó la separación entre los que tenían derecho a ser verdaderos familiares de los dioses y el resto que comenzamos a ser separados de los dioses.

Las religiones separan, tanto que, se perseguía, torturaba y castigaba de forma cruel, hasta entender que esos dioses eran creados por las clases gobernantes para asustar, atemorizar y ahuyentar a todos aquellos que no siguieran la doctrina.

Saber que siempre he estado unido y soy una parte pequeña del todo, es el viejo arte de saber vivir. Somos nuestros propios dioses. Dice un antiguo cuento indio:” La unión de todas las almas crea la imagen de esa fuente energética llamada Dios.

Hoy desde nuestro mundo actual, vamos a ser prácticos primero y luego, comenzar a ser pequeños dioses para crear el mundo que nos gustaría.

Las diez condiciones del saber vivir, una vida auténtica:

  1. Hacer la vida emocionante.
  2. Dejar de preocuparme y juzgar.
  3. Saber que sin distinción somos iguales.
  4. Compartir aquello que necesito.
  5. Ser el gestor de mis emociones.
  6. Unión con la naturaleza.
  7. El cariño como la gasolina de mi vida.
  8. Trabajar de forma tolerante y sosegada.
  9. Usar remedios naturales.
  10. Comer aquello que crece en la natura y con moderación.

La espiritualidad nos dirige a caminar sobre tierra firme, sin miedo, ni soledad.

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Es posible manejar las emociones

¿Es posible mejorar las emociones negativas y salir del círculo vicioso en el que está tu pensamiento?

Somos lo que sentimos y necesitamos vivir la experiencia positiva y la conexión de lo que queremos cambiar o transformar. Cada vez más personas se dan cuenta que es posible y necesario que nuestro mundo emocional mejore. Estamos entrando en el tiempo de la emoción. Pasa por una coherencia entre la cabeza, lo mental y el corazón, lo emocional. En este marco de entendimiento, la hipnosis y las técnicas de expansión de la conciencia nos libera de las barreras mentales limitantes.

Permitirte salir del área de conocimiento y seguridad que crees que controlas. Reorientar, poner en valor y derribar los muros y ruidos mentales. En el momento de conocer otros territorios emocionales y manejar con habilidad tus emociones.

Casi todas nuestras decisiones son inconscientes, están unidas a un nivel emocional profundo, a un estado de observación. El observador es capaz de cambiar lo que observa. Cada vez más personas empiecen a entender las causas y el origen de sus problemas. La revolución de las emociones nos libera de todos los bloqueos, angustias, ansiedades y depresiones.

LLegará el día, que desde la edad más temprana, tendremos en la escuela, una asignatura que se llamará algo así como, formación emocional. El pacto con la emoción es básico para llevar una vida auténtica.

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Alta Sensibilidad

¿Por qué percibo las cosas de un modo diferente? ¿Por qué sufro más que el resto?  ¿Por qué observo y siento cosas que los demás suelen pasar por alto?

Es muy posible que durante la infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional y la sensación de vivir de forma más intensa las emociones.

Ya hace más de media década Jüng nos habló de la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.

La alta sensibilidad no es un motivo para sentirte diferente. 

El niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos que le van a ofrecer una manera particular de enfocar.

El conocimiento de las emociones es un arma de valioso poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor. La sensibilidad  al comportamiento de los demás, desengaños, ironías, falta de compromiso ¡Es que es más raro! Tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte. Saber cuidarte.

Se encuentran a gusto con su soledad. Son personas que disfrutan de la música, lectura, de los demás, sin embargo, es en soledad donde, en ocasiones, se encuentran más protegidos.

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse rechazados frente al comportamiento de la gente.

Y no hablamos sólo de relaciones afectivas, el cariño cotidiano, el sencillo acto de experimentar una melodía, los olores, paisajes, disfrutar de un cuadro, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa.

La alta sensibilidad no tiene solución. Uno viene al mundo con ese programa, con esa particularidad.  Sus preguntas internas, su tendencia al perfeccionismo, su vulnerabilidad emocional.

Una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar. No permitas que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos. Esto es devastador para las personas con hipersensibilidad

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño. Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Entiende quien eres, acepta y transforma tu vulnerabilidad en fortaleza.

Brujas

Charlamos ayer, bajo la luna y las estrellas. Que aparte de los casos extraños de la Brujas de Salem y miles de otros juicios en Europa. Brujas hubo siempre con distintos roles, hasta hoy donde la idea del bruj@-curandero parece que tuvo más éxito. Varias teníamos la idea de que las brujas, al menos las que se denominaban brujas de verdad, poco tienen que ver con aquelarres, contacto con Satán, gato negro y pócimas de cola de rata, ojos de sapo, riñones de rana, murciélagos y demás inmundicias.

Hacían ungüentos, maceraban las flores y las hierbas medicinales. En Egipto la brujas de Isis preparaban romero, tomillo, salvia y cinamomo para los conflictos digestivos. Los índios americanos brujos y brujas preparaban toda clase de remedios y brebajes muy apreciados.

La charla se alargaba con algún trago de ron Barceló Imperial, una delicia con unas piedras de hielo. La pregunta surgió cuando alguien estampó a la noche estrellada: “A las brujas les quitaron el poder, eran grandes curanderas y médicas. Hacían hasta pócimas para el mal de amores, hoy lo llamamos depresión por el duelo a la separación. Ayudaban a las mujeres a traer los hijos, abandonar la ignorancia, luchar por su libertad y contra todos los babosos que tendrían que aguantar”

Todos nos quedamos callados, nos reímos y comentamos al unísono: Tu fuiste quemada en la hoguera en 1364, casi seguro. Más llegamos a la misma conclusión. La sociedad de las sucesivas épocas, parece que siempre son los mismos, nunca han querido que las mujeres muestren su fortaleza. Les quitó el poder, la sabiduría, los ritos psicomágicos, el uso de sus remedios.

El pueblo, también las acusaba por miedo a tener entre ellos a hijas del demonio y a los poderes tanto religiosos como políticos. El pueblo siempre ha tenido miedo de lo que desconoce. Se les acusaba de ser hijas de Satán, hay que tener una imaginación obtusa y enfermiza.

Ah! para más afrenta se las quemaba vivas, por si alguien no lo había entendido. Un símbolo oculto de saltar 3 veces la hoguera, es para restaurar y manifestar que a la tercera va la vencida, saltando por encima de toda la ignorancia y los personajes dañinos que crearon la ignominiosa imagen en torno a las brujas.

Claro que existió y existe la magia negra, hay gente que se dedique a ella. En esa época todo lo que no se entendía era obra del demonio. Anda que no hizo daño, el tio este.

Al final, todas y todos comprendimos que las brujas eran mujeres liberadas y mucho más sabias de lo que pensamos. Pero hay amiga, la historia, nunca la escriben los que perdieron. En algún momento, se cambiarán las mentiras que nos contaron en conciencia de lo que somos. Ese día no está lejano!!!

¿Tienes barreras limitantes?

¿Cómo puedo identificar de dónde vienen mis bloqueos y creencias limitantes?

Hablando de cara y sin tapujos. Sentir que estoy bloqueado y con brumas en la cabeza, es cotidiano en el mundo actual. El miedo es algo que sentimos todos, sin excepción, Nadal, Brad Pitt y Perico los palotes. Si no hay una gestión, ese miedo lo tengo arraigado, para NO dejarme crecer en el nivel personal, emprender mi negocio, establecer mis relaciones. Nos gobierna la emoción y sentimos que no podemos regularlo nunca.

Creer que no estás preparada para hacer lo que tienes que hacer, es una creencia que gobierna tu psique. Lo que no es apropiado, la vergüenza, lo que van a decir los demás, eso no soy yo. Hemos de dejar la mente y la emoción quietas, de lo contrario nos pasan factura.

Me he vuelto a dar cuenta de dos acciones, que forman parte de nuestro aislamiento. Una, es el hábito de sentirme sóla o creerme que estoy sóla. Otra es sentirme paralizada hacia mi propósito.

Escondemos nuestra vida real y nos mostramos en un escaparate, donde observamos que nuestra vida no es la que queríamos, los demás son mejores. Eso es falso, tu vida es maravillosa por el hecho de ser TÚ. Compararnos con los demás, querer ser perfecto, sabotear lo que has conseguido suele traernos la sensación de soledad y no ser lo suficiente bueno en mi trabajo, en mi vida diaria. 

Somos complejos en nuestra forma de pensar. La imagen que tenemos de lo que somos y lo que tenemos que cambiar, siempre plantea conflictos a nuestra mente. Al cerebro no le gusta cambiar, si le hemos acostumbrado a ser de una forma, intentará mantenerse en ese proceso a toda costa.

A nivel mental conectar con nuevas creencias que me impulsen a cambiar, ahora sin miedos, ni prejuicios, es el primer paso.

Ya he dejado la idea de que la vida y las personas me deslumbren, hoy tengo el enfoque puesto en lo que es mi estilo. Parece que nunca llega el momento en que me ocurran las situaciones, estados que quiero en mi entorno, en mi vida.

Imagina y descubre que vas a convertirte en la creadora de tu existencia.

Ni tan hondo es el valle, ni tan alta es la montaña. El pensamiento mantiene mi forma de limitarme, la conciencia la manera de crearme. 

En Clase

Charlabamos en el taller del fin de semana pasado, que al entender el inconsciente y manejarlo con cierto sentido, el cambio es más estable y rápido. El modo de observar el mundo adquiere más posibilidades y entramos en un centro de poder y decisión.

El inconsciente ¿es todo lo que está escondido de nuestra naturaleza?- comentó una alumna.

-Bueno, digamos que es la parte de nosotros más profunda, más real y más sincera. Al no darnos cuenta de su acción conlleva el sentirnos en desarmonía con nosotros.- le dije. Otra alumna preguntó:

-Si suponemos, que es verdad que no morimos y nuestra energía se transforma ¿En qué nos convertimos?  ¿Nos encontramos con nuestros seres queridos?

-Si te soy sincero. No lo sé- esa fue mi respuesta. Tengo la intuición de que volvemos a un origen que ya fuimos. Nos encontramos con nuestros antepasados, pues seguro que nunca han vivido lejos de nosotros.

Desde mi punto de vista, nuestro pensamiento emite en ondas, soñamos en ondas Theta, nuestro sonido son ondas, nuestro cuerpo emite ondas y las recibe a diario. La sensación que tengo es la de convertirnos en ondas, en otra dimensión. Dejamos la parte material aquí, desde luego, más el espíritu sigue camino.

La VERDAD, es la verdad, independiente de las creencias que cada persona mantenga como su realidad cotidiana. La espiritualidad no tiene que ver con religiones, dioses, ritos o juicios. El espíritu es un fractal. La parte contiene el todo, somos una parte de la energía del universo, de la fuente que generó lo que vemos y lo que no vemos.

-Preguntó de nuevo: ¿Por qué nos cuenta tanto conectar con ese espíritu? 

-Pues, porque nos dedicamos a competir. Estamos divididos. Nadie nos ha mostrado el camino del espíritu. Espiritual es lo inmaterial e invisible. Nos enseña a cultivar y perfeccionar lo que aún no entendemos de la vida. La parte de mi que conozco poco.

Pongo un ejemplo, que siempre son gráficos: Hacemos una vasija de un trozo de arcilla, material, más, es el hueco vacío que hay dentro el que hace útil el recipiente, inmaterial.

Si te permites empezar a vivir con tu espíritu, entiendes que la vida tiene una misión. Este sentido está unido a la idea, somos lo que nos proponemos Ser.

-Nos miramos, nos entendimos. Hicimos una pausa para jugar a la pelota y hacer un fosfeno.

La Resiliencia

La vida nos pone a prueba, plantea situaciones que superan nuestra capacidad, ya sean enfrentar una situación compleja como una enfermedad, la separación, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño cercano, problemas económicos y una gran cantidad de acciones cotidianas que nos paralizan.

Existen diferentes circunstancias que me pueden llevar al límite y hacer que me cuestione si tengo la fortaleza y la voluntad necesarias para continuar adelante.

Dentro de esas situaciones, tengo dos opciones

Dejarme vencer y sentir que he fracasado o sobreponerme y salir fortalecido, apostando por la resiliencia.

Un doble vínculo que tengo que resolver.

La resiliencia, es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. En psicoterapia, gracias a ella soy capaz de afrontar, situaciones dramáticas y conflictivas para salir robustecid0 de ellas.

La resiliencia implica reestructurar mis recursos inconscientes en función de las nuevas circunstancias y necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar su potencial. Dicho, más coloquial,  “Las dificultades están para superarlas”

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles que, sólo sirven para darme cuenta de mi capacidad para aprender a solucionar, sanar o enmendar cualquier desastre emocional. Una manera diferente y más optimista de observar el mundo.

De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y confianza. Nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa y una decisión tan contundentes.