La sugestión posthipnótica

Dentro de los fenómenos hipnóticos, uno de los más significativos de todos, son las sugestiones posthipnóticas. Uno de los secretos mejor guardados, es que por este medio, se puede transformar y superar viejos patrones y hábitos que ya no son más que una carga.

Ejemplos. No tengo fuerzas para decir no. No soy capaz de que me reconozcan lo que valgo. No confío en mi. Estas creencias que ya no son útiles, se superan generando una nueva forma de actuar.

Se pueden dar instrucciones en estado de trance para utilizar con habilidad una conducta en el futuro, para que sea manejable y aceptable. Se puede instruir a que en determinada fecha, una persona, realice de forma ordenada y espontánea ciertas acciones que siempre le han paralizado. Así en un momento adecuado de reflexión, relajación o durante el sueño, la persona se da cuenta de las posibilidades que antes no usada de forma adecuada.

Como medida terapéutica, las instrucciones o sugestiones posthipnóticas son de gran valor, cuando son usadas para dar un insigth, una oportunidad de desarrollar CLARIFICACIÓN e integrar una conducta que se nos resiste.

Las inseguridades, las quejas emocionales, los conflictos, miedos, ansiedades y alteraciones psicosomáticas que constituyen una parte importante de los problemas que veo en la práctica diaria, se TRANSFORMAN hacia una nueva forma de entender y gestionar métodos de conducta emocional, que se ajusten más a nuestra vida y la hagan más estable.

Estos problemas que no pueden ser tratados con medicamentos ni cirugía ni con la simple afirmación de que “a usted no le pasa nada fisicamente” son los más abundantes en nuestro entorno y no es que seamos inválidos emocionales, sino que AÚN no tenemos los métodos de trabajo eficaces para los estados satisfactorios de nuestras emociones.

 

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Los sueños Lúcidos

Miro las estrellas, tengo la impresión de que las estrellas también me observan, como si el ojo con que miro el mundo y el ojo que me observa a mí, es el mismo. Los sueños lúcidos actúan también de esta forma, son un recordatorio. Tener el valor de superar las creencias y los prejuicios en los que cada uno vivimos es el primer paso para experimentar otras posibilidades.

Una vez que uno se da cuenta en el sueño, que está soñando y se siente dentro del sueño, está en un sueño lúcido. No es un viaje astral o una locura transitoria, se experimentan sensaciones intensas, colores vivos, imágenes perfectas.
Cuando te das cuenta de lo reales que son los sueños, pueden parecerte más normales. Soy consciente que durante el sueño lúcido la mente creativa está altamente activa, y por tanto, puede mejorar nuestras habilidades.
En el sueño puedes ver las cosas desde distintos puntos de vista. La información que obtengas en los sueños lúcidos puede ser fundamental, puedes acceder a tu inconsciente y hablar con él cara a cara.
En un sueño lúcido puedes pedirle consejo a tu mente. Este proceso tiene acceso inmediato a los problemas más arraigados e información de situaciones que ni siquiera recuerdes.

En un sueño lúcido puedes enfrentar tus problemas, miedos y ver su origen. Un sueño lúcido equivale a un retiro espiritual.

Un ejemplo, que siempre me viene a la memoria, es la muerte de un ser querido del que no he podido despedirme. Sentir en un sueño lúcido que estás hablando con su energía y te has puesto en contacto con ella, es sorprendente.

El caso es que la mente reconoce el sueño como real, si te despides de la forma que quisieras de tu ser querido ya fallecido, al despertar tendrás una sensación de alivio enorme y no sentirás ese agobio. Te sentirás realmente como si te hubieras despedido de la persona, sean cuales sean tus creencias, porque en tu inconsciente experimentaste una situación real en la que lo hacías, y te proporciona ahora tranquilidad.

 

Emoción y motivación

El sosiego es serenar el ego, un estado que nos mantiene estables, en este caminar, que es el vivir. La conciencia en el momento presente, es la satisfacción de descubrir lo que realmente importa, dejando de lado lo superficial. Entrar en una mente inteligente emocionalmente, significa que en esta aventura humana, hemos logrado experiencias que transforman los viejos hábitos.

Si analizamos, todos somos en esta sociedad, consumidores esforzados de toda clase de modas, tendencias e ilusiones de felicidad. Tenemos la creencia, a veces generalizada de que lo que hay en nuestro mapa mental es lo mejor, sin darnos cuenta de que existen otras posibilidades.

La escucha interna que nos proporciona, por ejemplo: el yoga, la autohipnosis, los fosfenos, el Zazen o simplemente, una melodía, la visión de una obra de arte, la lectura profunda y la reflexión atinada, nos encamina hacia la plenitud del instante presente, al manejo de nuestras emociones.

Creernos en la cima del mundo, para más tarde precipitarnos en el fondo del pozo, tiene poco de útil.

¿Podemos llegar a lograr lo que nos propongamos? Es esta una pregunta para vivir en un entorno como verdaderamente nos gustaría, sin distorsiones, ni juicios erróneos. La conciencia de ser, desde las metas más cotidianas, hasta las más extraordinarias.

Concebir a diario un estado de silencio interior y manejar el pensamiento para poder mostrarlo en cada acción que emprendemos, nos libra de la jaula mental. Ser capaces de llevar a cabo la transformación de un ser ordinario a uno extraordinario es pura y consciente magia.

Justamente esa es la misión. Las vicisitudes que produce esta transformación como efectos secundarios, son apenas una molestia en el descubrimiento de un estado realmente extraordinario: la libertad de ser yo mismo.

 

Ingeniería Emocional. Atraemos lo que nos pasa

¿Atraemos lo que nos pasa en nuestra vida?

¿Vivimos angustiados por pensamientos y situaciones que en la mayoría de los casos son proyecciones de nuestros miedos, creencias y hábitos?

Siempre que buscamos sensaciones placenteras como dejarme llevar por mi desánimo y estar en la cama hasta las tantas, atiborrarse de chocolate, no ir a una cita con un chico por miedo a que no salga bien, es una parte limitante de mi PENSAMIENTO.

La confianza para superar las heridas del pasado y establecerse en el presente mantiene la mente activa y despejada. La forma en que nos enfrentamos a la vida cambia nuestra experiencia ante las emociones.

La mecánica cuántica nos dice que antes de elegir, nos demos cuenta que en ese momento presente disponemos de todas las posibilidades para que nuestra mente materialice acciones distintas. Pues no hay tu tía, hemos de repetir de forma angustiosa el mismo cantar cada día.

La neurociencia nos habla muy clarito. Cuanto más experimentamos una emoción en particular (ira, vergüenza) más receptores desarrollamos para esa emoción en nuestras células. Dicho de otro modo, mis pensamientos y emociones (ira, vergüenza, miedo) se transforman en señales químicas que me llevan sin remedio a vivir o recordar esas agobiantes experiencias.

Tenemos sustancias químicas para cada una de las emociones que nos están influyendo en el momento presente, incluso cuando estamos en la fase REM del sueño también segregamos los poderosos neuropéptidos. Por ejemplo, la serotonina que se segrega en los núcleos del tronco encefálico, se proyecta y actúa en la médula como inhibidor de las vías del dolor, además de controlar el estado de ánimo.

Lo importante es cómo interpretamos lo que nos pasa. De ahí que los estados de ánimo están en comunicación directa con mi emoción y química interna.

La actitud con la que nos dirigimos es más poderosa de lo que creemos. Nosotros permitimos a nuestro cerebro ciertas aptitudes y nos conectamos a creencias que sólo son reales para nosotros.

La clave está en manejar el pensamiento con soltura y buen humor. La consecuencia directa de tener una emoción, que ya sabemos genera un torrente de neuropéptidos, ha de ser una situación emocional estable. Es precisamente ahí, donde creamos una jaula mental o un lugar de libertad emocional.

El sentirnos agusto con las emociones que generamos a diario es la decisión más inteligente que tomamos en nuestra vida.

He fracasado, he caído, más he aceptado equivocarme y verlo como normalito, así el exceso de agobio y crítica, se desvanecen.

Deja tu mente en paz.

Cualquiera puede perder el control. Lo complicado es mantener la emoción adecuada en el momento justo y con la intensidad oportuna. Veo con satisfacción que cada vez vez somos más las personas que estamos convencidos, que las emociones influyen de forma intensa en nuestra vida, nuestro pensamiento, sistema inmunitario y comportamiento.

La emoción tiene que ser expresada siempre, por la vía que mejor se canalice, sino generamos un círculo de pensamientos, que nos arrastra hacia una versión agobiante. La mente se nos nubla, entramos en un bucle negativo. Exceso de cortisol, ansiedad, nerviosismo. La inteligencia emocional, nos libera de la tendencia a ser llevados por la tensión del momento. 

¿Qué genera en mi comportamiento y en mi cuerpo? Nos volvemos vulnerables. Hemos de volver a nuestras vitaminas emocionales. No permito que las emociones entren en mi mente sin mi consentimiento. Quiero la mente despejada.

Escucha y escucha bien. Expresa tu emoción, expresa cómo te sientes, antes de actuar desde la emoción. Sino eres capaz de sacarte de encima la emoción, lo más habitual es acusar o echar la culpa a los otros, juzgarles sin sentido. La capacidad de ponernos en el lugar del otro y poder sacar las emociones con asertividad, calma y desde el corazón.

Reconocer las emociones de los demás es un signo de que estamos cerca de entenderles. Saber cómo dejar la importancia personal de lado, observar que los actos fallidos de los demás tienen una emoción gestionada de forma inadecuada, como nos ha ocurrido a nosotros antes, es altamente liberador.

Un ejemplo. Si mi hermano me ha dicho después de pelearnos: Eres una falsa y una inútil. Entiendo que eso es su forma de comportarse desde una emoción que no está bien gestionada y en el fondo lo que me está queriendo decir es: Nunca me ayudas cuando lo necesito. Vete a la mierda. Cuando discutimos con una persona cercana a nosotros, tenemos dos opciones seguir pelearnos o reconocer lo que le está pasando. Esa es la habilidad de conocer el fondo y la reacción de esa emoción.

Así ampliamos la conciencia, cuando he conseguido no ser dominado por esa emoción. Saber descargar la emoción, sin que influya en mi sistema.

La alegría de ser útil, de ver como cada vez más gente se convierte en grandes catalizadores emocionales. Comprende que te dice tu emoción, desde la calma.

¿Que es la felicidad?

La felicidad es como la cola de un gato, que perseguida sin sentido nos hará dar vueltas alrededor suyo buscándola, sin descubrir nada, como continuos buscadores esforzados de las inquietudes que LA VIDA nos tiene preparadas, sin darnos cuenta que forma parte de nosotros. Sin embargo, puestos en marcha, al instante siguiente en que cambiamos de forma definitiva una actitud, nos sorprende que nos acompañe y venga detrás de nosotros, siguiéndonos en el camino.

¿Qué estaríamos dispuestos a cambiar, si nos damos cuenta que nuestra forma de ser, nos aleja de la felicidad?

La felicidad no es un estado permanente, es el espacio que uno decide establecer como cierto, donde hay una resonancia real, donde nos inventamos el lugar donde ocurren las cosas, posicionándonos en ese espacio para expandirlo, cuidarlo y adornarlo, creando una forma de conectar conmigo y con nuestro entorno muy satisfactoria. Si la felicidad no es constante, al menos vivir en un estado de estar a gusto con nosotr@s.

Esto es parte de nuestro trabajo en esta aventura humana. El estado más buscado y deseado por el ser humano, lo soñado por todos sin distinción, está lejos de nosotros al resistirnos a él de forma rotunda y diaria, la propia búsqueda, nos distorsiona su hallazgo.

La felicidad es como un campo de fuerza que detiene en seco la falta de ánimo, la depresión y  todo aquello que se enfrente a ella. La clave está en ser consciente de lo que me pasa y no preocuparse, desconectar de la locura informativa diaria. Aquí añadimos la gestión emocional, conocer la profunda tensión que nos genera lo que tenemos que hacer.

Sabemos que en la aventura humana que vivimos ni perdemos ni ganamos nada, todo lo dejamos aquí, salvo el espacio que hayamos vivido en plenitud. Como nuestro cerebro no distingue de lo real o imaginario, todo viene precedido del ruido o del pensamiento negativo que nos lleva a una emoción agobiante, por tanto ante un pensamiento que nos boicotea hemos de saber gestionarlo con habilidad

Déjala, que la felicidad va detrás de ti, sueña lo que deseas.

La Experiencia

La experiencia que hemos vivido queda grabada en el inconsciente como impronta. ¿Cómo se produce en nuestro sistema el impacto emocional?

Habitualmente es un acontecimiento dramático para la persona en cuestión, aunque sea tan sencillo como el no haber podido estrenar la bici que me prometieron, cada uno sentimos la emoción desde una visión única y diferente. Un ejemplo, lo que para una persona parece un desastre como es cambiar de ciudad, para otra es una oportunidad que apenas le impacta. El acontecimiento puede ser violento, que llega de forma brusca, sin esperarlo. Un accidente de coche, la pérdida de un ser querido de repente o tener que hablar en público en la exposición de un examen oral.

Por otro lado, está circunstancia es vivida en soledad, sin ser expresada, en muchos casos ni siquiera contada.

Y lo más característico, aún no se ha encontrado una solución satisfactoria para equilibrar tanto la experiencia como la emoción que viene a continuación. Otro ejemplo, si la primera vez que salí al encerado en clase, estuve tenso y sin apoyo de mis compañeros y con alguien que era muy rígido; esa experiencia la mantengo grabada como negativa, bloqueando esta acción.

No quiero volver a pasar por esa sensación y por tanto la emoción es siempre la misma. Aunque parezca una barbaridad, observad cuantas veces pensáis en lo mismo a lo largo del día. Y aquí viene lo definitivo, la mayor parte de nuestros pensamientos están mal dirigidos, además de tener un porcentaje muy alto de pensamientos que no tienen ningún sentido. En ocasiones un 80% de lo pensamos es sólo ruido mental, innecesario e irrelevante para nuestra vida diaria.

La enfermedad no es más que la interpretación de nuestro cerebro de un programa para mantenernos alejados de ese conflicto, es decir, nos impide volver a la ansiedad, la angustia y el miedo que ya nos ha ocurrido antes.

Es difícil llegar a conocernos a nosotros mismos hasta que no abandonemos el estrecho confinamiento de las costumbres, las creencias y conductas en las que cada uno hemos nacido.

 

Ríete

Dicen que vivimos en un mundo atormentado, materializado y desorientado. ¿Quién lo ha hecho así? Dentro del amplio abanico de experiencias que nos toca vivir, la actitud que tengamos frente a cada una de ellas, es lo fundamental.

Ante una misma situación embarazosa o desagradable, cada persona tiene distintas maneras de reaccionar. Es en ese momento donde tenemos la opción de reírnos, a veces con sarcasmo, logrando quitar ese poder negativo que ejercen en nosotros.

En la vida, es necesario ser flexibles. Nada es tan serio ni tan rígido, al final, tenemos que comprender el hecho que hay ciertas prioridades a las cuales prestar real atención.

Caer en una postura de victima, sufriendo por aspectos tanto de nuestra personalidad como físicos, tiene poco sentido.  Hay que ser original hasta para saber que no pasa nada.

El sentido del humor sobrepasa todas las situaciones cotidianas, es una acción genial y brillante.

La risa y el buen humor es un ejercicio excelente para la vida. 

Relega al olvido tus actos fallidos y limitaciones pasadas, para renacer con renovados estímulos a una vida donde actúes con la mejor versión de ti mismo. Ríete si quieres.

Practica la simpatía y adquiere el hábito del contento a través de todas las circunstancias, pero cuidado, hazlo de verdad, sin caretas.

Proponte firmemente no criticar a nadie, ni juzgar, ni quejarte, ni aún de pensamiento, pues los pensamientos transforman tu decisión y te quitan energía.

Reír es dar opciones y posibilidades al momento presente.

Vive con pasión y compromiso profundo lo que amas. Y sobre todo, no te olvides del sentido del humor. Lo que más recordamos de los demás son las experiencias que hemos vivido juntos y las risas que nos pasamos.

QUO VADIS?

Las personas que pasan por nuestra vida, no son nuestras. Yo no soy de nadie, ella tampoco es mía. Nuestros amigos o enemigos tampoco son nuestros

Todo lo que ocurre en la existencia, aquí, es temporal, aunque deje huella. Influimos en los demás y los demás en nosotros.

Somos préstamos voluntarios de momentos geniales, trascendentales, emotivos y a veces, inolvidables.

Hemos de ser eficaces, pues la vida se puede desconectar en cualquier momento. Todavía no entiendes, ¿qué hay detrás de tu cara?

No sabes para qué te siguen pasando toda clase de situaciones. Eres capaz de reconocer el proyecto sentido y el programa emocional con el que todos nacemos.

Cada persona que conoces está luchando con sus propios problemas.

Se amable con ella. No podrás resolverlos, más tu cariño en este momento puede que sea el bálsamo que estaba esperando. Cada estado emocional nos dice cómo estamos y no siempre sabemos manejarlo.

La alegría que transmitimos a los demás por ser esa misma alegría, también es un sueño.

Muestra a la vida como palpita tu corazón. Muestra al mundo lo que has logrado hacer con tu material espiritual, eso trae certeza y confianza a tus células.

No te comportes como si lo supieras, no enseñes.
Sólo muestra lo que has logrado hacer contigo mismo, sin mostrarlo.

¿Te importa un rábano?

En la vida hay que decidir qué guerras merece la pena librar y cuales dejar de lado.

Cuando entramos en conflicto con alguien o con el mundo en general, consumimos buena parte de nuestra energía con enfados, pensamientos negativos, réplicas. Además de agotarnos, nos coloca siempre en desventaja, vamos a remolque de los acontecimientos, tratando de defendernos y justificarnos, buscando que los demás corrijan su actitud, se disculpen o hagan aquello que nosotros haríamos en su lugar.

Algo que nunca se producirá, ya que nadie está en el lugar de nadie.

Contra todo este sufrimiento mental innecesario, hay una solución. Que nos importe un rábano. La mayoría de lo que nos preocupa, poco merece la atención que le dedicamos.

Los marrones y decepciones están siempre presentes en nuestro día a día. Forman parte de la existencia. Acéptalo.

La felicidad reside en que no te importe demasiado. Cuanto menos te afecten mentalmente los conflictos cotidianos, más libre y satisfecha/o estarás.

Ponerse siempre a prueba e intentar demostrar a los demás lo fuerte que eres no conduce a nada, salvo fortalecer el ego.

Dado que vivir consiste en resolver problemas y obstáculos, selecciona al menos los que merezcan la pena.

Sabes que las caídas, las decepciones, los desastres cotidianos forman parte de la existencia. Sacúdete los pantalones y acéptalo

Lo prioritario sólo lo puede saber la/el protagonista, pero sí, podemos identificar, que no merece el tiempo que le dedicamos. Unos ejemplos para ilustrarlo

La opinión de los demás, no podemos influir en la forma en la que nos ven. Lo que sí tiene valor es la opinión que tengamos de nosotros mismos.

Las afrentas y calamidades, el daño que hayamos sufrido por parte de terceros no debería ocupar nuestro espacio mental. Hay que dejar ir lo que no aporta valor a nuestra vida.

La ansiedad que nos produce pensar sobre el futuro, nos amarga la existencia.

¿Tendrá esto trascendencia en mi vida? Si la respuesta es negativa, no le dediques un minuto más. La clave del bienestar es dejar de sentirse víctima de los acontecimientos, para decidir, momento presente, lo que queremos que sean las vivencias relevantes de nuestra vida.

Buen viaje caminantes