EL PODER ANTIOXIDANTE

Las proantocianidinas, son excelentes flavonoides del grupo de los polifenoles. Las encontramos principalmente en los extratos de corteza de pino y semilla de uva. Las cantidades rondan el 95% de proantocianidina A en la semilla de la uva y un 85% en la corteza de pino, siendo su capacidad antioxidante superior a la vitamina C y mucho mayor al de la vitamina E.

El beneficio para prevenir  determinadas patologías radica en su capacidad sinérgica junto a otros polifenoles. Véase una muestra de un supremo coctel antioxidante de: Proantocianidinas A y B de extracto semilla de uva y corteza de pino,  junto a un grupo de polifenoles como el té verde, la herperidina, la rutina, los frutos del mirtilo, de la grosella, del arándano, y finalmente los ginkgoflavonoides del ginkgo Biloba.

Este amplio grupo natural es capaz de soportar la oxidación general de las células, neutralizando los radicales libres. Este grupo de nutrientes  inhibe  la producción de lipooxigenada, una enzima que convierte el ácido araquidónico en leucotrienos, es decir, agentes de los procesos inflamatorios y alérgicos, reduciendo también la histamina. Nos mantedrá el colágeno en buen estado tanto a nivel muscular como conectivo y será un excelente ayudante en la antioxidación del ojo, evitando cataratas y retinopatías.

El otoño suele ser una época propicia para complementar con una nutrición de calidad, debido a la gran cantidad de antioxidantes que podemos encontrar de forma natural.

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El cerebro emocional

Cuando un animal aprende a tener miedo a algo, la huella se forma directamente en el cerebro emocional. Si aplicamos estos resultados a los seres humanos que hayan sufrido un trauma. o un estado de estrés postraumático, se empieza a comprender como pueden permanecer durante años las cicatrices en el cerebro emocional, aunque la parte cognitiva las entienda, es decir, aunque de forma razonable creamos que ya no estamos expuestos a ese peligro o trauma.

Las emociones traumáticas pueden estar dispuestas a reactivarse en el momento menos esperado.

Es como si el cerebro emocional, estuviera viendo la fotografía de la acción que provocó el trauma, en lugar de ser digerida, la información de ese estrés postraumático permanece bloqueada en nuestro sistema, grabada de forma contínua. Así las imágenes, pensamientos, sonidos, olores, emociones, sensaciones corporales, y las convicciones que se extraen sobre uno mismo, los mandatos, es decir, el abandono o nunca seré feliz, o no merezco esto o aquello, se almacenan en una red de neuronas que cuentan con vida e independencia propia.

Anclado en el cerebro emocional, desconectado del conocimiento racional, este sistema se convierte en un paquete de información no tratada y disfuncional que el menor recuerdo del traumatismo emocional se puede reactivar.

La cicatriz del dolor, la pérdida de un ser querido, un accidente grave, crea una desconexión entre nuestro cerebro emocional y nuestro corazón, como la duda en la encrucijada de un camino, llevándonos a un desequilibrio peligroso. La integración de estos circuitos y redes neuronales nos devuelve de nuevo a un equilibrio que no siempre es fácil ni rápido. Lo esencial resulta invisible para los ojos, no se ve bien si no es con el corazón.

La confianza real en lo que somos y sentimos, nos volverá a unir a un sistema integrado donde el cerebro emocional y el cognitivo nos darán las posibilidades ciertas de lo que vamos a crear.

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Ácidos grasos esenciales:omega 3

Para comprender el misterioso efecto de los ácidos grasos esenciales omega 3, es decir, EPA Y DHA, hemos de remontarnos a los primeros grupos de Homo sapiens. Cuando se comenzó a adquirir la conciencia de sí mismos, por parte de estos originarios pobladores, la humanidad vivía en torno a los grandes lagos del Este africano.

Es normal que el ser humano primitivo buscase los grandes lagos, pues le ayudaban a disponer de recursos con poco riesgo, o sea, cazar grandes mamíferos era mucho más peligroso que pescar y por otro lado, tenía agua al lado de casa sin necesidad de grandes trayectos. El acceso a este ecosistema único rico en pescados y crustáceos podría haber sido el desencadenante de un desarrollo prodigioso del cerebro, ya que los omega 3 son  los ácidos grasos más abundantes en el cerebro y la retina, en particular el DHA.

Los estudios indican que la nutrición de estos primeros seres humanos tenía un perfecto balance de omega 3 y omega 6, es decir, una proporción de 1-1. Esta ecuación ideal suministraba al cuerpo la alimentación necesaria para producir neuronas de óptima calidad, y así dar al cerebro capacidades totalmente nuevas que permitieron la fabricación de herramientas, el lenguaje y la conciencia. Hoy en día, los datos ( con la cría intensiva de animales que ya no comen hierba fresca y la agricultura desequilibrada) de esta proporción varian entre 1 de omega 3 y 10-20 de omega 6.

Si empleamos un simil, que nos permita hacernos una idea, nuestro cerebro funciona en perfectas condiciones con un combustible muy delicado, mientras que ahora estamos usando un tosco combustible de baja calidad.

El cerebro está formado en dos terceras partes  por ácidos grasos, que son el envoltorio básico de la menbrana de las células nerviosas. Generan las comunicaciones entre todas las células nerviosas tanto del cerebro como del resto del cuerpo.

Si consumimos grasas saturadas de origen animal, es decir, las que se mantienen sólidas a temperatura ambiente,  se refleja en la rigidez de las células cerebrales. Si, por el contrario, consumimos grasas poliinsaturadas, las que se mantienen líquidas a temperatura ambiente, las células cerebrales irradian esa fluidez, habrá una comunicación más estable y flexible. Sobre todo si se trata de ácidos grasos esenciales omega 3, puesto que estos, regulan el estado de ánimo, el estrés, la ansiedad y la depresión.

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SOSIEGO

El sosiego es serenar el ego, un estado que nos mantiene estables, en este caminar contínuo, que es el vivir. La conciencia en el momento presente, es la satisfacción de descubrir lo que realmente importa, dejando de lado lo superficial. Entrar en las bandas transpersonales, significa que en esta aventura humana, lo único que tiene valor son las experiencias espirituales.

Si analizamos;  los seres humanos somos ante todo en esta sociedad, consumidores esforzados de toda clase de modas, tendencias e ilusiones de  felicidad. Tenemos la creencia, a veces generalizada de que lo que hay en nuestro mapa mental es lo mejor, sin darnos cuenta de que existen otras posibilidades.

La escucha interna que nos proporciona, por ejemplo: el yoga, la autohipnosis, los fosfenos, el Zazen o simplemente, una melodía, la visión de una obra de arte, la lectura profunda y atinada, nos encamina hacia la plenitud del instante presente que nos envía directamente, al silencio de nuestras emociones.

Creernos en la cima del mundo, para más tarde precipitarnos en el fondo del pozo, genera pocas posibilidades en nuestra existencia.

¿Podemos llegar a lograr lo que nos propongamos? Es esta una pregunta o una realizable acción para vivir en un entorno como verdaderamente nos gustaría, sin distorsiones, ni juicios de valores erróneos. La conciencia de ser, desde las metas más cotidianas, hasta las más extraordinarias.

Concebir a diario un estado de silencio interior y contento para poder mostrarlo en cada acción que emprendemos, nos ayudará a sentir que también formamos parte de esa realidad. Ser capaces de llevar a cabo la transformación de un ser ordinario a uno extraordinario es pura y consciente magia.

Justamente esa es la nobleza y la misión del ser. Las vicisitudes que producirá esta transformación como efectos secundarios, son apenas una molestia en el descubrimiento de un estado realmente extraordinario: la libertad de ser yo mismo.

 

Historia de un pulso

Esta es la historia de un pulso y sus variables a lo largo de 48 horas. La mañana de un lunes me acerqué a la arteria radial y tome posiciones cun/guan/chi/ y comenzó el viejo baile de colocar los dedos para tomar el pulso; en ambas manos aparecieron distintos pulsos.

En un primer momento parecía amplio, ni rápido ni lento, luego queriendo huir por los rebordes de los dedos, se hacía resbaladizo, en otro lugar haciendo una presión mayor,  se volvía tenso y se agitaba, cuando soltabas languidecía, cuando presionabas era tirante y resistente, era más corto en lo profundo que en lo superficial. En la última posición de la mano izquierda tenía tendencia a rápido y una sensación de finura como un hilo de seda. Casi ninguno era más fuerte en el nivel visceral que en el nivel orgánico.

Después de una charla sobre sus síntomas  y observar su tensión y colesterol elevados, el dolor muscular tipo fibromiálgico, la falta de descanso, los antecedentes familiares tiroideos y su inquietud. Decidimos tratar las deficiencias de Yin renales y de Qi esplénicas, los estancamientos de la madera y la falta de ventilación del pulmón al ser fumador.

Todo en orden aparente. Al día siguiente por la tarde noche nos volvimos a encontrar, con la sorpresa de que poseía un tercer molar menos en la mandibula inferior. Le habían extraido el diente más conocido como muela del juicio. Acontecimiento ajeno al diagnóstico, en principio. Miremos de nuevo el pulso, le comenté. Nos pusimos de nuevo, al baile eterno del pulso. Ahí está, el latido…Ha cambiado!!!

Ahora es más grande, pero carece de fuerza, raspa un poco, pero sin ser rugoso, se ha hecho más hueco como el tallo de un puerro, sin embargo, en otros lugares es más tenso que antes y rápido,  parece más vigoroso con mayor fuerza. Comentamos si podía ser debido a una pequeña infección, por la extracción.

Disfrutamos de una sesión de acupuntura cordial y relajada.

 Antes de marchar, volvimos a sentir el pulso. Tenía un ritmo más estable, regular, con sus altibajos, un poco largo, pero cómodo.

 

La Disbiosis intestinal.

Desde hace algún tiempo, tenemos la certeza, de que el consumo habitual de ciertos medicamentos, sobre todo antibióticos, la tensión emocional contínua y cíclica, factores ambientales y el consumo excesivo de proteinas, azucares y cereales refinados; tienen un papel decisivo en la aparición y desarrollo de ciertas patologías como hinchazón abdominal después de comer, dispépsias, colon irritable, cefaleas, estreñimiento crónico, alteraciones autoinmunes como la artritis reumatoide, fibromialgia, artrosis, osteoporosis, arterioesclerosis, depresión, diabetes de tipo 2, hipermeabilidad del intestino, enfermedad de Crohn y otras más severas.

Ya son demasiados estudios y experimentos científicos los que evidencian lo destacado de la nutrición y el equilibrio de la flora intestinal en nuestro estado de salud. Algunas bacterias específicas, como es el caso de la familia Fusobacterium, están implicadas en algunos tumores del colon.

Este bacilo gramnegativo, que no necesita oxigeno  para sobrevivir, forma parte de la flora intestinal, pero no es una bacteria de las beneficiosas, es decir, no forma parte de los probióticos. Según la guía de terapéutica antimicrobiana genera infecciones pulmonares, abdominales y pélvicas, sepsis (presencia de gérmenes patógenos en cualquier tejido) con tromboflebitis en la yugular interna y abscesos en pulmón, huesos y/o sistema nervioso central.

Los problemas de salud del colon se han convertido en el proceso tumoral interno más frecuente en los paises occidentales y la primera causa de muerte,  sin que hasta la fecha nadie, se haya puesto en marcha para buscar una solución definitiva, activa y real. Esta familia bacteriana se encuentra con una frecuencia y extensión superior a las habituales en el tejido tumoral del colon; en cambio tiene una presencia muy distinta en los tejidos sanos, es sorprendente, pues no es una bacteria de las  “normales” en nuestra flora.

El uso de los prebióticos, es decir, fibra alimentaria, fructooligosacáridos e inulina aceleran el tránsito intestinal y ayudan a que permanezca mucho menos tiempo en contacto con nuestras mucosas, los agentes patógenos. Precisamente de estos prebióticos, se alimentan una serie de bacterias llamadas probióticos, que todos conocemos Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus Casei, son bacilos grampositivosmuy útiles, al igual que los Bifidumbacterium, además de otros colonizadores  acostumbrados y grandes equilibradores de la flora intestinal, en la cual, se hospeda una parte importante de nuestro sistema inmunitario.

 

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retiro y meditacion

El significado del retiro

Hubo un tiempo, entre los mortales, que cuando querían transformarse, disponían de lugares para desaprender aquello que repetían con asiduidad. Había lugares para los que mataban a un semejante, sin estar premeditado, por accidente. Había lugares para las maestras de la seducción y la lujuria, donde encaminarse sin que nadie las ofendiera; también había lugares retirados para los que estaban enfermos y no sabían a dónde acudir.

La experiencia de sentirse en un lugar, en el cual, tengamos otra oportunidad, es definitiva.

Mentalmente nos asusta tanto el proceso de cambiar, véase, la separación en una relación personal, el duelo ante la pérdida de un ser importante en nuestra vida, el sentimiento angustioso del vacío, el saber que nos han engañado y traicionado cuando lo dimos todo, el miedo, la soledad.

Si tuviéramos un lugar para sentir que estas alteraciones,- las tiene todo el mundo, en mayor o menor medida- las comparto en un espacio donde ya no existe la condición de no puedo; pues aquí sólo se buscan soluciones para armonizar la forma de ver la vida.

Darse cuenta que se acabó la etapa discordante para dar paso a una etapa más estable, es obligatorio. Disponer de técnicas que nos guíen hacia la calma interior, para entender el proceso de reanudar el camino, es tan contundente como la valentía del caminante, que lejos de asustarse con los nudos que la existencia plantea; ha sabido hacer frente al riesgo que implica sentir. Hemos de pedirle todo lo que podamos a la vida, pues estamos en ella.

Saber retirarse a tiempo, es signo de inteligencia, saber cambiar nuestro destino es la sabiduría perenne.

 

El Don del Águila

Decía, de forma reiterada, Jüng que: “Lo que más nos irrita de los demás, es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos”.

La visión interna, la intuición, la expansión de la conciencia, las dejamos de lado, para creernos que disponemos de lo necesario para ser felices. Nos daríamos cuenta enseguida si tuviéramos la intención como foco principal de conocernos, de aquello que nos falta.

La visión interna, nos ayuda a ver, a interpretar la realidad de una forma diferente. Comenzamos a observar aquellos detalles que se nos escapaban de las manos, a entenderlos como posibilidades en nuestro desarrollo. No nos anima a dominar las emociones, es decir, esclavizarlas, dejar de sentir y expresar, salir corriendo, sino más bien a entenderlas, esto es, saber de dónde vienen, como se generan, asimilarlas y disolverlas.

La posibilidad de ver, es exclusiva del guerrero, conocer, sentir, intuir la dirección que van a tomar las situaciones y saber que si no suceden como queremos, ya no importa, sabremos encajar las emociones que surjan, como parte vital para alcanzar el don del águila…observar y ver desde arriba. Si como solía apostillar, Albert Ellis: “La mayor parte de las alteraciones humanas son exigencias de algún tipo”.

¿Dónde se encuentra nuestra armonía?

don-del-aguila

La visión interna, le da al hombre un mundo de posibilidades, vistas desde otro ángulo que antes nunca observamos, ni éramos capaces de concebir, al no ser conscientes de la situación.

Un nivel superior de CONCIENCIA,  es la clave del resurgir interior y esta vez, continuo y contundente. De nuevo, viene a mi mente Jüng cuando espetó sin rodeos:

“Para llegar a ser seres completos, debemos movilizar todo nuestro ser. Cualquier implicación menor será inútil; no puede haber condiciones más fáciles, ni sustitutos, ni términos medios.”

Así el pequeño mundo de los grandes cambios se inicia, está visión interna nos guiará hacia el presente continuo, el ahora cierto y real, sin miedos ni obsesiones.

Buen viaje…

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don del guerrero

El don del Guerrero

En el viejo libro “El arte de la guerra” decía Sun Tzu: “Se encuentran pocos de ese temple”. Estaba refiriéndose al guerrero que sabe controlar el miedo y por tanto, la situación. Puesto que, un guerrero cuando decide un camino a seguir, y lo siente en su corazón, se vuelve inquebrantable, el compromiso que tome.

El guerrero, ligado de forma rotunda, a la figura arquetípica del héroe, vive dentro de cada uno de nosotros, solo necesita ser alentado.

Mi cuerpo es el templo de mi fuerza y mi espíritu, su guardián” reza un antiguo dicho de los bravos guerreros Mayas. Crear el espacio en el que, tu imagen interior y tu infalibilidad sean reales. Es decir, a partir de ahora, pocos o ningún error en la batalla…batallas hay infinitas: contra uno mismo, contra los que fueron nuestros amigos, contra grandes enemigos surgidos de la propia naturaleza del ego, contra las decisiones injustas, etc. Enemigos hay en todos los ámbitos familiar, educativo, político, laboral, incluso, en ocasiones, parece que hasta divino. Muchas veces, el enemigo está en casa, soy yo mismo, o visto desde otro ángulo, soy yo mismo quién se dificulta la tarea de progresar y mejorar.

Un aforismo sufí nos relata su visión:

“Primero te ignorarán, después se reirán de ti, luego te tomarán en serio, después se meterán contigo,  finalmente harás algo que ellos no hayan hecho, conseguir lo que quieres”.

Mi enemigo ha de ser mi propia conciencia que me obligue a gestionar mejor, mi vida, disfrutar de las estrategias y de la alegría plena. La victoria y la derrota nos tienen que ayudar a conocer el camino y el aprendizaje que trae consigo. Sobre todo cuando nos hemos convertido en viejos guerreros poderosos, curtidos en tantas batallas, perdedores de tantas otras, valerosos y conscientes de nuestro poder, sin miedos, desaprendiendo lo aprendido, para crear nuevas acciones y posibilidades.

Los enemigos son tan necesarios como las derrotas.

Bienvenido todo lo que tenga el honor de ser nuestro enemigo. Lo necesitamos para aprender y crecer.

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Claves para el despertar del sombrío camino de la depresión

¿Te gustaría cocinar la “depre” y hacer con ella una sabrosa ensalada llena de nutrientes y antioxidantes?

La depresión, el estrés y la ansiedad no son un producto pasajero, en ocasiones se vuelven tan recurrentes, que nuestro pensamiento se vuelve también obtuso. Deriva hacia aquello que no somos nosotros, saboteando nuestra capacidad de enderezar el rumbo y alterando nuestra forma de vivir.

Ninguna depresión, estrés o ansiedad, sana con antidepresivos u otras sustancias bioquímicas.

El trabajo, ha de ser encaminado a conocer de forma definitiva, los mecanismos que la generan y nos llevan al nudo existencial. Las claves son sencillas para el que las utiliza y las dirige hacia su objetivo.

La primera secuencia va en dirección a la identidad.

  • ¿Con qué te identificas?

La segunda va en relación a las creencias.

  • ¿Cuáles son tus creencias y tus costumbres?

La tercera, está en relación con tu espíritu y con tu energía.

  • ¿En qué situaciones emocionales gastas tu energía?

Tres condiciones para darnos cuenta.

Tenemos herramientas que nos ayudan a superar.

  • La hipnosis-T. Regresiva.
  • La gestión emocional.
  • La interpretación de los sueños.
  • La gestalt y el análisis transgeneracional.

Todas ellas son adecuadas y suficientes para crear un nuevo rumbo, autoestima, fortaleza y coraje para enfrentarnos a nuestra realidad.

 ¿Por dónde empezar?

Carecer de vida interior, nos aleja de nuestro cerebro emocional. Vamos a observar tres aspectos, que son claves, en el desarrollo de nuestras redes neuronales estables:

  1. ¿Son sanas nuestras emociones?
  2. ¿Son afectivas y armoniosas las relaciones personales tanto de amistad como familiares?
  3. ¿Tenemos el sentimiento de ocupar nuestro sitio dentro de la comunidad? ¿Tenemos vínculos fuertes que cuentan con nosotros?

Tres preguntas sencillas, ante las que cualquiera de nosotros, respondemos de forma diferente y opuesta.

Valemos mucho más, de lo que hemos calculado, llega el espacio para crear nuestro cotidiano día a día. ¡Feliz y sosegado!