De donde venimos.

La historia documentada sobre Nur-Ninsubur, un escriba de la antigua ciudad de Ur, seguramente la ciudad más adelantada de su época con permiso de los Olmecas y egipcios. Un caldeo, como Abraham, el que selló la alianza con Dios.

Vamos a imaginarnos en la ciudad de Ur, observad los magos y alcahuetas en charla animada, los comerciantes con su género recién llegado, los ladrones prestos para el saqueo, las caravanas polvorientas, los filósofos y los eruditos tanto de la ley como de la religión en profundas elucubraciones ajenos al ajetreo, salvo cuando aparecían, las bellas prostitutas de Babilonia y Nippur, el olor fresco de las especias, y ese dulzor de los inciensos, hacían del mercado de Ur un lugar cálido, sin embargo la atmosfera y el polvo eran asfixiantes.

Cada nuevo amanecer, buscadores esforzados de los peligros que el destino nos tiene reservados, hacían su entrada en la magnífica Ur, llegados de todos los lugares de Mesopotamia.

En cambio, Nur-ninsubur, estaba con sus tablillas de barro, marcando los signos cuneiformes, es decir aplicando la tecnología de la época y su forma de crear un sistema valido y comprensible, intentado descubrir la forma de los trazos cuneiformes que hasta la fecha nadie conocía. Había nacido el almacenamiento de información en tablillas de barro. Audaz e ingenioso. En aquella época este cambio en su visión le hizo merecedor de la amistad de la corte, hasta el propio Rey le estimaba como un consejero necesario para controlar su reino, incluso los soldados tenían que estar en ocasiones a su servicio, no solo protegiéndole, además debían acatar ciertas órdenes que solo Nur-Ninsubur podía disponer.

Reconocido como parte fundamental del sistema, a partir de ese día todo lo que almacenó en las tablillas, se quedó de forma perenne grabado: los textos sagrados, las leyes redactadas y aprobadas, la recolección de las cosechas, la manumisión (liberación) de los esclavos, las cantidades exactas de las mercancías de las caravanas comerciales, el granero real, las hazañas de los reyes, hasta la marca del propio Nur-Ninsubur, quién llego a convertirse en imprescindible para el desarrollo de Sumeria. Con este mismo contexto queremos desde Ninsubur gestionar el aprendizaje para que sea perenne, además de una realidad estable.

 

 

La bioenergética, tiempo de luz

La bioenergética entendida como el arte de manejar la energía vital en todas las condiciones que mantiene, tanto de debilidad, hiperactividad o simplemente en las obstrucciones cotidianas. Para ser claro, los porrazos diarios como pueden ser los traumatismos, las lesiones, las inflamaciones, las acciones que no están en armonía con nuestro entorno laboral, familiar, los golpes emocionales, los contratiempos repetitivos no son más que bloqueos en la circulación de la energía.

Si nuestra energía no circula, lo normal es que nos avise, habitualmente con diversos procesos dolorosos, por tanto sino circula duele. Las posibilidades de alterar nuestra propia capacidad energética son amplias y abundantes. Dentro de este mosaico de posibilidades, tendremos que entender las formas más cotidianas de obstruir y entorpecer este funcionamiento interno tanto orgánico como emocional, las circunstancias que debilitan nuestra circulación y nuestro potencial energético, así como, las técnicas para solucionarlo de forma consciente, renovando nuestra energía. Imaginemos un dolor en la rodilla que impide nuestro caminar, nos estamos estancando en la forma que tenemos de dirigirnos en nuestra vida y las relaciones con los demás, los ejemplos en este apartado son millonarios.

Cualquier alteración en nuestra energía desequilibra nuestro mapa interno. Estas son las coordenadas para plantar una semilla, que crecerá y se fortalecerá para hacer verdadero el entendimiento de nuestras acciones bioenergéticas de una manera holística y luminosa.

Quizás hemos logrado utilizar el pensamiento para transcender el cuerpo, pero aún nos falta utilizar la conciencia para transcender el pensamiento, convirtiéndonos en auténticos gestores de nuestras emociones; ya que las emociones y los impulsos psíquicos nacidos de ellas son las responsables de buena parte de nuestras alteraciones mentales.

¿Te gustaría un curso práctico e integrado con las valiosas herramientas que nos ayuden a generar las realidades que deseamos?

Estos cursos están dedicados a todos aquellos que aún creemos que la educación ha de ser una emoción, una manera directa y real de integrar la información, dirigir el conocimiento para ayudarnos a nosotros y a los demás, pero sobre todo gestionar el aprendizaje, entendiendo profundamente que el aprendizaje es una emoción y hemos de emocionarnos conociendo las capacidades y posibilidades de cada uno de nosotros.

La única intención, por tanto, desde Ninsubur, es crear una manera de realizar el aprendizaje con utensilios distintos para sentirnos poseedores y promotores de nuevas realidades, engendradas por nosotros mismos.

¡Acaso no estamos aquí para realizar nuestros sueños!

Pues adelante, es el tiempo del despertar.

Posiblemente la bioenergética es la excusa para empezar por algo práctico y real, pero como decía Malinowski en los argonautas. Nunca llegaremos a conocernos a nosotros mismos, hasta que no abandonemos el estrecho confinamiento de las costumbres, las creencias y las exigencias en las que cada uno hemos nacido.

Lo conseguimos, porque nunca pensamos que fuera imposible.

 

El observador despierto

Bienvenidos. Tenemos la sincera creencia desde Ninsubur, que la educación necesita esa criba que nos dé pautas donde integrar lo concreto, lo certero en una realidad.

¿Ha llegado una nueva era para todos nosotros?  ¿Puede ser que llegue el tiempo cierto del coraje?

El desdén educativo crea un hervidero en nuestra memoria, como un enjambre de apuntes, información sobre estos temas, libros repitiendo ecuaciones y problemas hasta bloquear y colapsar. Total un aprendizaje estéril. Romper las ataduras, que nos impiden caminar libres; los grilletes educacionales nos llevan hacia modelos que nos impiden progresar hacia el verdadero aprendizaje. Por esto, necesitamos potenciar el aprendizaje y vivirlo con emoción, abriendo nuevas fronteras, creando un cambio en nosotros mismos.

No sólo elegimos esta manera de observar el aprendizaje, además la educación tiene que estar al alcance de todos los bolsillos.

Tenemos que ser participes en la gestión y el funcionamiento de esta emoción. ¿No tenemos todos el mismo corazón?. El aprendizaje tiene su arte, y pasa por que se convierta en una emoción,  dirigida hacia la realidad.

La idea  comienza a rondarnos la cabeza al comprobar que con las herramientas precisas (recordad que la principal herramienta la tenemos integrada en nuestras redes neuronales cerebrales) y el empleo de técnicas de expansión de la conciencia se puede reducir y optimizar el tiempo empleado, haciendo perennes los conocimientos.

Con el empleo de los fosfenos y la utilización de recursos complementarios, grabamos la información de forma más intensa.

Si quieres cosas que nunca has tenido, haz cosas que nunca has hecho.

Nuestra mente, tan poderosa como el universo, asustada por un poquito de conocimiento o preparada para ser la gestora de nuestra manera de vivir.