27 razones para mejorar tu diagnóstico

La palpación del pulso. Sistema milenario de observación del estado de salud que siempre ha estado cubierto por un halo de misterio y asombro.

El arte de escuchar el ritmo, frecuencia y las variables de cada persona a través de su pulso radial, es una combinación minuciosa. Expresa el aliento vital del Qi.

Los distintos tipos de energía que circulan en nuestro cuerpo y sus alteraciones se reflejan con cada golpe. La acción de sentir y palpar el pulso ha estado bajo la creencia de la dificultad y la profundidad del conocimiento que comunica.

¿Cómo es posible? Si el golpe del pulso siempre parece el mismo, que reuna características distintas según la posición y el tipo de órgano-víscera que estamos escuchando.

En la corte de la imperial China, el médico acupuntor de la familia real, solamente tenía como elementos de diagnóstico, la observación de la lengua y la palpación del pulso, antes de certificar el estado de salud y su tratamiento. Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sentido la necesidad de entender que dice el cuerpo y su energía a través del golpe del pulso.

Habla el pulso de lo que ocurre en el momento, tanto dentro de los meridianos como de los órganos y vísceras,  habla de lo agudo y de lo crónico, del yin y el yang. deficiencia o exceso. Es cierta la complejidad del pulso, al igual que, la complejidad de quitar el miedo para tener confianza en el manejo del diagnóstico.

El arte se alimenta de la práctica.

 

La muda

¿Habéis observado  los distintos tipos de personas o personalidades que encontramos en vuestra vida? Hay personas que se bloquean y agobian ante una emoción o situación que tienen que transformar; otras me han dejado patidifuso en situaciones complejas, dejando el victimismo de “no puedo con esto” y la postura de la avestruz, “escondo la cabeza ante este conflicto”, para generar un patrón de conducta resiliente.

¿Te has preguntado porqué hay estos distintos tipos de visión?

El obstáculo sólo aparece cuando necesitamos realizar un cambio.

Culpabilizar a otro de mis conflictos, indica que no soy responsable de mis actos, sigo esperando que venga el Hada Madrina con sus soluciones mágicas, en vez de ser consciente que desde el papel de victima, no vamos a ningún lado. Hay que ser generoso con uno mismo y decir: hasta aquí hemos llegado. ¡Se acabo esta realidad!

Si soy responsable, lo cambia todo, tomo control de mis decisiones. Hay momentos en la vida en que necesitamos un poco de ayuda. Damos vueltas y vueltas a la cabeza sin poner punto final.

Os doy 4 pasos para cambiar ideas, creencias y hábitos.

  1. Identifica que te ocurre, qué conflicto te bloquea y hace que no consigas tus objetivos.
  2. Desapégate de esa acción y entiende la programación que llevas manteniendo durante años.
  3. Focaliza tu propósito y deja fuera emociones limitantes.
  4. Plan de acción y renovación para dirigir tu vida como sientes.

Da y deja que el universo conspire para que logres lo que te corresponde. Es algo parecido a subir el nivel de resonancia y ser la mejor versión de tí mismo.

La dualidad bien-mal  distorsiona mucho la realidad de nuestras vivencias.

 

 

 

 

La intención y la acción

¿Porqué es tan importante tener una visión correcta de la realidad?

La acumulación de información, el encadenamiento de emociones y pensamientos conforman nuestros distintos estados de ánimo. Soy como configuro mi realidad.

Me cuesta admitir lo que tengo que cambiar, procrastinar me viene bien, dejo la acción para mañana, para otra ocasión, así  la intención de que voy a hacerlo, genera esta idea. “Ya lo haré”.

¿Cuanto tiempo ha pasado desde que intenté, aumentar mi energía y dejar de estar enfermo, embarcarme en ese proyecto nuevo, acabar con la tristeza, el rechazo, mejorar la relación con mi pareja?

La acción genera resistencia, pues tengo que comenzar a actuar, se acabo el miedo al enfrentamiento conmigo mismo. Aunque duela lo hago, en presente, sin historias, con decisión. Me convierto en un guerrero, con el objetivo como foco estable, de esta forma nuestro camino se hace certero.

Vivimos entre la intención de hacer y la acción de ponerlo en marcha. Ya toca disfrutar de ese momento de acción, que llamamos CAMBIO.

ARRANCA HACIA EL OBJETIVO Y LA VIDA

La rueda mental

LLevo varios días meditando, sobre lo cómico y surrealista que nos resulta el cambio de hábitos, creencias y costumbres. Digo cómico, porque parece que no sabemos hacer otra cosa que la constante repetición de pensamientos o situaciones. En mi caso, era diarrea mental. Llega a mi memoria, el tiempo en que tuve que elegir entre quedarme como estaba o dar un giro a mi vida de 180 grados.

Mi cambio comenzó, en el mismo momento que. sentí mi libertad coartada y esto lo podemos experimentar en el trabajo, en el entorno familiar, en las relaciones personales, es una presión o dolor que se manifiesta de manera insistente, un impulso de malestar. No soy capaz de ver la situación que estoy viviendo clara, no soy capaz de aceptar, la resistencia o rechazo que ejerzo sobre algunas emociones que NO quiero reconocer. Darme cuenta de esto fue el primer paso del cambio.

Bajar al infierno es jodido, pero salir todavía más, me costó casi un año volver a una armonía discreta. Después, dejé de engañarme o al menos entendí mucha de la información fallida de mis acciones y emociones. Somos adictos de nuestra mente y nos arrastra por caminos que, hacen de nosotros personas limitadas y disociadas. La identificación con los procesos mentales que nuestro cerebro genera a diario, suelen traernos muchos quebraderos de cabeza.

Salí del centro de emociones que me presionaba y me dolía. De ahí que, numerosas alteraciones emocionales nos enfermen. Conseguí a través de distintas técnicas, desapegarme, poner el foco de mis emociones en aquello que quería ser y comencé a dejar ir, a disolver y reprogramar mi unidad conmigo. Tenía la cabeza a una velocidad de crucero, soportaba una cantidad de ruido superior al que está permitido y me colapsaba. La pregunta:

¿Puedo?  ¿Sé como salir de aquí?  Son las barreras que nos va colocando la vida para entender lo que necesitamos y dirigirnos hacia nuestro interior.

No hay miedo, sólo Transformación.

 

 

 

La Atención

Desde hace años, me llevo planteando la misma pregunta, para qué nos cuesta tanto producir un cambio en nuestra mente, o en nuestro cerebro.

Como seres humanos, tenemos la capacidad innata de concentrar nuestra atención en cualquier cosa. Cómo y dónde concentro mi atención es lo que me define en el momento presente  y a nivel neurológico.

¿Para qué nos resulta tan dificil concentrar nuestra atención en pensamientos que nos podrían llegar a servir de algo?

Es el dónde concentramos nuestra atención, en qué la concentramos lo que marca nuestro rumbo y el estado en que nos sentimos. Podemos acordarnos de repente de un suceso amargo de nuestro pasado grabado a fuego en el rincón más recóndito de nuestro cerebro y, como por arte de magia, hacer que cobre vida. Podemos concentrarnos en preocupaciones o angustias futuras, que en realidad no existen hasta que nuestra mente las oriente. Pero para nosotros son reales. Nuestra atención le da vida a todo y convierte en reales situaciones o acciones que antes no lo eran. El cotidiano hecho de centrar la atención sobre un dolor corporal hace que este dolor exista, pues los circuitos cerebrales del dolor se activan eléctricamente.

Si presto mucha atención al dolor de forma cotidiana me hace más proclive a desarrollar percepciones más agudas del dolor, pues los circuitos cerebrales se hacen más robustos. De la misma manera, si realmente tengo un foco de atención estable, puedo moldear y dar forma cualquier entramado mental y neurológico, con el mero hecho de estar concentrado de manera cotidiana en algo determinado.

El Don de la Atención ha sido reseñado por todas las culturas, no sólo por la recepción de información y conocimiento, sino porque se produce el descubrimiento de que alguien me devuelve la mirada.

El Observador

 

¿Qué es la unidad de la conciencia?

La unidad de la conciencia es el camino hacia una identidad más amplia de nuestro ser transcendental, rompiendo de una vez por todas las brumas y oscuridades en que vivimos. Des-identificarnos de lo que creemos ser para unirnos a lo que somos y hemos venido a hacer aquí. Todo apego a ideas, sensaciones, sentimientos o vivencias no es más que otro eslabón en una cadena que nos esclaviza. Para llegar a esta unidad, la cual todos tenemos, hemos de entrar en conexión con el espíritu que viene conmigo, el Gran Hombre, como lo nombran los antiguos, el espiritu único y creador dentro de nosotros.

A día de hoy, la física cuántica está convencida que somos fractales de una inteligente energía ordenadora que rige el Universo. Un fractal tiene autosemejanza a cualquier escala, es decir, tiene la propiedad de que una pequeña parte suya, es una réplica a menor escala del todo del que proviene.

Pero vayamos a la unidad de la conciencia, que es la manifestación del momento presente, ahora, en este mismo instante, mi conciencia deja de resistirse a nada, entiende la conexión con su espíritu y alcanza un momento de brillantez, no sólo por el bienestar que se observa, sino por el darse cuenta de que en ese preciso instante, comprendió la auténtica dimensión de su Ser.

Un ejemplo, para observar lo que ha ocurrido en nuestra querida “Terra galega”. Unas personas con un ego poco maduro, insano como queramos llamarlo, proyectan su rabia y frustración como sombra, quemando y destruyendo la naturaleza. Personas sin ningún tipo de unidad en su conciencia, sin embargo a un gran número de seres nos duele, sufrimos por la situación de esa Tierra, esos animales, esas gentes, pues sentimos y sabemos que somos esos árboles, esas gentes, esa naturaleza en definitiva, es parte de nuestro corazón, tenemos una unidad en nuestra conciencia.

Mantener un estado expandido de conciencia es la mejor versión de nosotros, es saber sin ningún tipo de duda, que somos ese espíritu único y creador, que está unido a todo lo que habita en el Universo, en el eterno presente de la existencia. Lo más curioso de todo esto, es que ya somos una unidad de la conciencia, pues tenemos espíritu, sin embargo, el proceso es inconsciente, no me doy cuenta de ello. De este modo, cada día sin querer me resisto a aceptar quien soy y por tanto a la unidad de la conciencia.

 

Si quieres aprender…hazlo

Durante las diferentes etapas de mi educación tanto en el colegio, instituto, incluso en la universidad, todo se dirigía al conocimiento que tenían ciertas personas de ciertas materias y tenías que ajustar ese conocimiento que parecía lo más importante a un examen, pues nadie recordaba lo que se había visto hace unos meses, de hecho si hoy repitiese algunos examenes de esa época estoy convencido que no recordaría la mayoría de las cosas.

En la educación sólo vale la práctica de cómo hacerlo. Aprendo cuando lo hago y debería ser divertido, con asignaturas prácticas, como si fuera presentarse a un concurso de baile y bailar hasta que te duelan los pies. Eso es aprendizaje tanto innato como recordado.

Actualmente saber establecer la dirección que la persona quiere conseguir y guiarle para que se dé cuenta y elija con confianza, es la base del trabajo y aprendizaje psicoterapéutico. Este proceso va unido a la focalización de la energía interna, que no es más que ser generosos y abundantes con nuestra propia naturaleza. Las formas para establecer nuestra energía, así como fortalecerla son ancestrales y crean un poderoso vínculo entre la mente y el cuerpo.

Una de las cosas que más me hubiera gustado tener en mis años inútiles de aprendizaje, es alguien que me mostrase el camino para entender y dirigir mi energía con destreza. Eso es aprendizaje, práctico y consciente. De ahí nace una unidad psicofísica estable.

“Dime todo lo que quieras y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame para hacerlo, incluso Hazlo conmigo y lo aprendo”

 

Transformación

Esta semana he tenido una persona en clínica, me ha sorprendido su rápida y pronta recuperación. Aparte de sus conflictos con la piel, la famosa psoriasis en placas, es decir, el contacto que tiene con los demás y con su entorno. Traía una tensión agobiante, pues vivir durante los últimos 3 años una vida llena de conflictos y toxicidad máxima con algunas personas que suponía, eran su firmeza, es como poco, frustrante. Los pensamientos obsesivos y limitantes de cada día, eran su mayor bloqueo. ¿Cómo salir de ese circuito mental?

Las acciones que promueven la transformación de aquellas actitudes, creencias, emociones, y comportamientos que, generan estrés y malestar en la persona, son variadas y abundantes. Entender la misión de cada uno y aceptar aquello a lo que siempre me he resistido, son pasos adecuados para lograrlo.

Para generar un cambio o transformación:

1) Primero entender dónde estamos, darse cuenta de qué pensamos, que sentimos, cómo nos comportamos y en qué situaciones o áreas de la vida se produce dicho malestar. Identificar lo que me limita.

2) Desapegarme y focalizar, así podemos aceptar los comportamientos que no nos gustan, como punto de partida para desarrollar los talentos y cualidades de nuestro tipo de personalidad.

3) Compromiso para llevar a cabo dicha transformación, ser nuestra mejor versión y vivir la vida con alegría y serenidad.

Convencer al Ego de que la alianza con nosotros mismos es verdaderamente beneficiosa, es parte del camino.

 

 

El germen del crecimiento estable

Casi a diario, me toca vivir situaciones diversas con la ansiedad, que me hacen pensar, si es que nos están creando estos estados de ansiedad, la separación que vivimos entre nosotros o es algo que alimentamos en nuestro desarrollo a lo largo del camino vital.

Parece que los trastornos de ansiedad por separación, ansiedad social, agorafobia, ataques de pánico, es decir, hablando claro, el no estar en una armonía fuera la tónica dominante. Momentos como sentirme juzgado, la presión de la imagen y lo que piensen los demás, el hacer creer que llevo una vida perfecta, (sigo sin entender para que queremos una vida sin actos fallidos, pues considero que desde ahí aprendemos mucho) la sensación de haber perdido a alguien importante en mi vida o de no sentirme querido sino tengo a alguien que me lo diga a diario, tenían que ser mejor entendidos y aceptados.  A todo esto me refiero, dejar atrás estos rasgos psíquicos que seguramente se han producido por algún conflicto en nuestro crecimiento desde el útero hasta la adolescencia y que hacen saltar las alarmas produciendo pensamientos deprimentes y creando situaciones o acciones tan limitantes que las personas llegan a sentir que no son capaces o normales para llevar una vida estable y plena.

Eso simplemente es lo que creemos, hábitos y conductas limitantes. El sentimiento de estar a merced de los acontecimientos, circunstancias y demás proyecciones del ego, tienen un origen y un sentido,  así cuanto más nos resistimos al cambio, a ver a los otros como a nosotros mismos, más se aparecerán en nuestra vida de forma recurrente y angustiosa, las mismas situaciones. Sabemos que la calma y la quietud son fundamentales, pero aquí casi nadie está en eso.

La terapia y las estrategias para comprender quién soy, la manera de gestionar el estrés y los pensamientos que limitan nuestro desarrollo, nunca habíamos vivido tan acelerados y con esta locura de información bombardeando nuestro cerebro sin descanso, son el germen del crecimiento que nos hace vivir como nunca antes lo hemos hecho.

Quitar la importancia personal a los hechos y actos que realizamos es muy conveniente y hace la vida emocionalmente rica.

 

Sin Fronteras

¿Qué instante es ajeno a una fecha o duración determinada? ¿Qué momento no es solamente fugaz y breve en el tiempo, sino absolutamente sin tiempo?

Por extrañas que me parezcan estas preguntas, la mayoría de nosotros  tenemos que admitir que hemos conocido momentos, que parecen, mucho más allá del tiempo, como si pasado y futuro se hubieran difuminado.

Absorto en una puesta o caída de sol, sobrecogido por el juego de los rayos de luna sobre un río, hechizado por el sonido cercano de los truenos, pasmado jugando con mis hijas, corriendo y saltando detrás del perro o del gato, ensimismado con el abrazo de los seres queridos, gozoso con la sonrisa de mi mujer, observando asombrado la natura y tantos otros momentos.

Lo que se manifiesta sin fronteras, es el presente. Entender lo que es eterno. La eternidad no es una corriente u opinión filosófica, ni un dogma religioso, ni tampoco un ideal inalcanzable. Es más bien algo tan simple, tan obvio, tan PRESENTE y tan directo que no tenemos más que abrir los ojos y ver. ¡Está ahí, frente a tí! Por lo común entendemos la eternidad como un tiempo muy largo, una sucesión interminable de años, cuya cifra se extiende al infinito.La eternidad no es la conciencia de un tiempo perpetuo, sino una conciencia que se da por entero, sin tiempo. Para decirlo claramente, el momento eterno y presente es un momento intemporal, que no sabe de pasado ni de futuro, desconoce el antes y el despúes, el ayer y el mañana, el nacimiento y la muerte.

Algunos maestros en el arte del presente han observado claramente que el tiempo es lo que impide que la luz intemporal llegue hasta nosotros. Si quieres saber que significa la eternidad, no va más allá de este momento presente, nos dice el Zen. La vida eterna pertenece a aquellos que viven en el presente. El presente es la única realidad. Esta vida nuestra en el tiempo, es nuestra desdicha, pues nuestros problemas son conflictos con el tiempo y se dan en el tiempo.