Si quieres aprender…hazlo

Durante las diferentes etapas de mi educación tanto en el colegio, instituto, incluso en la universidad, todo se dirigía al conocimiento que tenían ciertas personas de ciertas materias y tenías que ajustar ese conocimiento que parecía lo más importante a un examen, pues nadie recordaba lo que se había visto hace unos meses, de hecho si hoy repitiese algunos examenes de esa época estoy convencido que no recordaría la mayoría de las cosas.

En la educación sólo vale la práctica de cómo hacerlo. Aprendo cuando lo hago y debería ser divertido, con asignaturas prácticas, como si fuera presentarse a un concurso de baile y bailar hasta que te duelan los pies. Eso es aprendizaje tanto innato como recordado.

Actualmente saber establecer la dirección que la persona quiere conseguir y guiarle para que se dé cuenta y elija con confianza, es la base del trabajo y aprendizaje psicoterapéutico. Este proceso va unido a la focalización de la energía interna, que no es más que ser generosos y abundantes con nuestra propia naturaleza. Las formas para establecer nuestra energía, así como fortalecerla son ancestrales y crean un poderoso vínculo entre la mente y el cuerpo.

Una de las cosas que más me hubiera gustado tener en mis años inútiles de aprendizaje, es alguien que me mostrase el camino para entender y dirigir mi energía con destreza. Eso es aprendizaje, práctico y consciente. De ahí nace una unidad psicofísica estable.

“Dime todo lo que quieras y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame para hacerlo, incluso Hazlo conmigo y lo aprendo”

 

Transformación

Esta semana he tenido una persona en clínica, me ha sorprendido su rápida y pronta recuperación. Aparte de sus conflictos con la piel, la famosa psoriasis en placas, es decir, el contacto que tiene con los demás y con su entorno. Traía una tensión agobiante, pues vivir durante los últimos 3 años una vida llena de conflictos y toxicidad máxima con algunas personas que suponía, eran su firmeza, es como poco, frustrante. Los pensamientos obsesivos y limitantes de cada día, eran su mayor bloqueo. ¿Cómo salir de ese circuito mental?

Las acciones que promueven la transformación de aquellas actitudes, creencias, emociones, y comportamientos que, generan estrés y malestar en la persona, son variadas y abundantes. Entender la misión de cada uno y aceptar aquello a lo que siempre me he resistido, son pasos adecuados para lograrlo.

Para generar un cambio o transformación:

1) Primero entender dónde estamos, darse cuenta de qué pensamos, que sentimos, cómo nos comportamos y en qué situaciones o áreas de la vida se produce dicho malestar. Identificar lo que me limita.

2) Desapegarme y focalizar, así podemos aceptar los comportamientos que no nos gustan, como punto de partida para desarrollar los talentos y cualidades de nuestro tipo de personalidad.

3) Compromiso para llevar a cabo dicha transformación, ser nuestra mejor versión y vivir la vida con alegría y serenidad.

Convencer al Ego de que la alianza con nosotros mismos es verdaderamente beneficiosa, es parte del camino.

 

 

El germen del crecimiento estable

Casi a diario, me toca vivir situaciones diversas con la ansiedad, que me hacen pensar, si es que nos están creando estos estados de ansiedad, la separación que vivimos entre nosotros o es algo que alimentamos en nuestro desarrollo a lo largo del camino vital.

Parece que los trastornos de ansiedad por separación, ansiedad social, agorafobia, ataques de pánico, es decir, hablando claro, el no estar en una armonía fuera la tónica dominante. Momentos como sentirme juzgado, la presión de la imagen y lo que piensen los demás, el hacer creer que llevo una vida perfecta, (sigo sin entender para que queremos una vida sin actos fallidos, pues considero que desde ahí aprendemos mucho) la sensación de haber perdido a alguien importante en mi vida o de no sentirme querido sino tengo a alguien que me lo diga a diario, tenían que ser mejor entendidos y aceptados.  A todo esto me refiero, dejar atrás estos rasgos psíquicos que seguramente se han producido por algún conflicto en nuestro crecimiento desde el útero hasta la adolescencia y que hacen saltar las alarmas produciendo pensamientos deprimentes y creando situaciones o acciones tan limitantes que las personas llegan a sentir que no son capaces o normales para llevar una vida estable y plena.

Eso simplemente es lo que creemos, hábitos y conductas limitantes. El sentimiento de estar a merced de los acontecimientos, circunstancias y demás proyecciones del ego, tienen un origen y un sentido,  así cuanto más nos resistimos al cambio, a ver a los otros como a nosotros mismos, más se aparecerán en nuestra vida de forma recurrente y angustiosa, las mismas situaciones. Sabemos que la calma y la quietud son fundamentales, pero aquí casi nadie está en eso.

La terapia y las estrategias para comprender quién soy, la manera de gestionar el estrés y los pensamientos que limitan nuestro desarrollo, nunca habíamos vivido tan acelerados y con esta locura de información bombardeando nuestro cerebro sin descanso, son el germen del crecimiento que nos hace vivir como nunca antes lo hemos hecho.

Quitar la importancia personal a los hechos y actos que realizamos es muy conveniente y hace la vida emocionalmente rica.

 

Sin Fronteras

¿Qué instante es ajeno a una fecha o duración determinada? ¿Qué momento no es solamente fugaz y breve en el tiempo, sino absolutamente sin tiempo?

Por extrañas que me parezcan estas preguntas, la mayoría de nosotros  tenemos que admitir que hemos conocido momentos, que parecen, mucho más allá del tiempo, como si pasado y futuro se hubieran difuminado.

Absorto en una puesta o caída de sol, sobrecogido por el juego de los rayos de luna sobre un río, hechizado por el sonido cercano de los truenos, pasmado jugando con mis hijas, corriendo y saltando detrás del perro o del gato, ensimismado con el abrazo de los seres queridos, gozoso con la sonrisa de mi mujer, observando asombrado la natura y tantos otros momentos.

Lo que se manifiesta sin fronteras, es el presente. Entender lo que es eterno. La eternidad no es una corriente u opinión filosófica, ni un dogma religioso, ni tampoco un ideal inalcanzable. Es más bien algo tan simple, tan obvio, tan PRESENTE y tan directo que no tenemos más que abrir los ojos y ver. ¡Está ahí, frente a tí! Por lo común entendemos la eternidad como un tiempo muy largo, una sucesión interminable de años, cuya cifra se extiende al infinito.La eternidad no es la conciencia de un tiempo perpetuo, sino una conciencia que se da por entero, sin tiempo. Para decirlo claramente, el momento eterno y presente es un momento intemporal, que no sabe de pasado ni de futuro, desconoce el antes y el despúes, el ayer y el mañana, el nacimiento y la muerte.

Algunos maestros en el arte del presente han observado claramente que el tiempo es lo que impide que la luz intemporal llegue hasta nosotros. Si quieres saber que significa la eternidad, no va más allá de este momento presente, nos dice el Zen. La vida eterna pertenece a aquellos que viven en el presente. El presente es la única realidad. Esta vida nuestra en el tiempo, es nuestra desdicha, pues nuestros problemas son conflictos con el tiempo y se dan en el tiempo.

 

La unidad de la conciencia.

Son tus huellas el camino y nada más…con esta contundencia, nos revela el poeta el profundo significado de las acciones que realizamos en nuestra vida. Cierto es, erramos, caemos, fracasamos, nos empeñamos en ciertas situaciones que nos generan mucha tensión, pero también cierto es, que somos más de lo que creemos.

Con el paso del tiempo, me han aparecido dos opciones vitales y biológicas, quedarme como estoy o seguir creciendo como conciencia.

La vieja pregunta ¿Qué quiero ser? se va transformando en la realidad, esto es lo que soy. Queda lejana la idea de establecer un buena armonía entre mi cuerpo, fuente de placer y dolor con mi ego impertinente murmurador, que está mucho en el pasado y en el futuro, pero le revienta mantenerse en el aquí, ahora presente.

Sri Ramana Maharshi se atrevió a decir:  No hay creación, ni destrucción. Ni destino, ni libre albedrio. Ni sendero, ni realización. Esta es la verdad final.

Siempre me sorprendió este hombre, sabio y maestro espiritual hinduista, este humilde ser alcanzó la conciencia de unidad sin proponérselo. No tienes que buscar, el hombre que busca la verdad jamás la encontrará. Te conocerás sin imagenes y sin medios. Todo está ya en tí. No me buscarías, si no me hubieras ya encontrado.

Si nuestra práctica espiritual, hemos de entender bien este concepto, no es más que un medio para alcanzar la iluminación, en realidad no hay manera de alcanzarla. La conciencia de unidad no es un sentimiento de gozo ni un estado de ánimo determinado. Sentir nuestro espíritu no es un estado a conseguir en el futuro, es el estado en que nos manifestamos en el eterno momento presente, sobre la vida, la conciencia y nuestras maneras de ver el mundo y darle sentido a nuestra existencia.

Un giro total en la más profunda sede de la conciencia, el verdadero territorio sin límites ni demarcaciones, eso es lo que soy.

 

 

Cómo aceptar la sombra

La idea de que todos somos iguales nos viene grande. ¿Cómo voy a ser Yo, igual que fulanita o menganito? ¡Venga ya! si es un imbecil o una friki de tomo y lomo. Bien. Iniciamos acercamiento a la sombra, parte de nuestra psique que nos cuesta entender y nos resistimos con más fuerza de lo debido a su comprensión.

Vayan unos ejemplos. Cuando uno de nosotros tenemos un impulso, véase, un enfado, un deseo, estar obligada, limpiar el trastero, el que sea, tenemos dos opciones, generarlo como ego sano y estable o proyectarlo desde nuestra persona, hacia afuera, aquí tenemos la proyeción de la sombra. Una vez proyectada, siento mi sombra como síntoma, mi sombra se convierte en mi síntoma. Comienza el juego psíquico, alguien siente una emoción de inferioridad y rechazo, que rapidamente genera presión, es decir, un síntoma de agobio, angustia, ansiedad, malestar, miedo, en lugar de gestionar esa emoción y su síntoma, lo proyecto, lo convierto en mi sombra, pues estoy negando mis propias tendencias y la aversión que siento es cada vez mayor. La persona que siente el rechazo es totalmente inconsciente de sus propias tendencias a rechazar.

Esta alegoria está representada en que cada persona tiene su propia máscara.

Una persona tiene la sensación de que todo el mundo la está mirando, pues recibe un premio, tiene que intervenir en una conferencia, representar una obra de teatro, en vez de mirar activamente y disfrutar del momento, proyecta ese síntoma que es su sombra y se siente inmovilizada, sin palabras, sin saber como actuar. El día que se comporte con normalidad y demostrando que también sabe mirar y dirigir sin tensión lo que manifiesta, se habrá librado de su síntoma y su sombra. La parte más interesante es aceptar como soy, sin rodeos, ni sombras, ni adornos, ¡Se acabó ocultar mis síntomas!

Cuando me resisto a mi sombra, me resisto a los aspectos de mí mismo que me disgustan, y por tanto, los proyecto.

Los dirijo hacia los demás, sin darse cuenta que, la dirección es entender que por más incómodos que sean nuestros síntomas, no hay que rechazarlos, ni evitarlos, pues contienen la clave de nuestra solución. Dejar de luchar con un síntoma es acabar con la pelea con la sombra. Cartografiar el alma, de manera que los opuestos viejos enemigos, se conviertan en aliados.

 

 

 

Los secretos de la vida

Las experiencias que uno tiene en la vida, son alucinantes. Mis experiencias en el umbral de la muerte, o al menos la emoción tan activa e intensa ante la muerte de un ser querido, la posibilidad de observar y comprender los sentimientos que acompañan a la pérdida de familiares, amigos, seres que pasaron por nuestra vida y nos emocionaron, es una realidad para todos nosotros, aunque parezca que está más allá de nuestra comprensión.

La visión de luces o círculos de luz,  son más habituales de lo que creemos en las personas en estado de coma, enfermedades terminales, después de un accidente de tráfico, estar a punto de morir ahogado, personas incluso declaradas como fallecidas y que luego han vuelto a recobrar el pulso y la actividad cerebral. Las personas con experiencias cercanas a la muerte, relatan con relativa normalidad, que se dieron cuenta que hay existencia después del acto simbólico de morir.

Los casos que, reciben un trasplante de un donante tanto fallecido como vivo, esas personas que han esperado órganos o tejidos para llevar una vida normal, tienen experiencias de renacimiento. Este acto sublime, que se relaciona en la vida cotidiana con un milagro, nos recuerda que todos somos iguales. Alguien puede llevar mi corazón o mis riñones y sentir que son nuestros, mios y suyos.

Todos los pueblos y culturas han atesorado desde tiempos inmemoriales unos conocimientos y creencias que eran transmitidos por los ancianos. Estas enseñanzas servían a los más jóvenes sobre cómo aprender a vivir y a los que iban a morir a no temer a la muerte. El libro tibetano de los muertos, nos muestra el exponente de esta cultura acerca de la transmisión del conocimiento sobre la vida, la muerte y el más allá.

Elisabeth Kübler Ross, la tenaz psiquiatra suiza, maestra en el terreno de la tanatología, el estudio de la muerte, estaba totalmente convencida de la existencia después de la muerte. Las admirables consecuencias, tanto para los que nos quedamos en Tierra, como para los que abandonan el cuerpo y siguen camino.

 

Cursos Bioemocional

La importancia del humor

Lo cierto es, que pasan los años y la vida transcurre a veces fenomenal y en otras ocasiones, todo lo contrario, por decir algo benévolo. Según mi experiencia más que esforzarme en cambiar mis circunstancias, la visión va dirigida a cambiar el foco hacia donde quiero ir y hacia la percepción que tengo frente al humor. Si nos atrevemos a observar hacia adentro con una mayor intención, existen muchos momentos en los cuales tenemos la opción de reírnos de ellos, logrando quitarles ese poder o carga negativa que ejercen en nosotros.

En la vida, es necesario ser flexibles y quitarnos el papel de la seriedad. Nada es tan serio ni tan rígido y, al final, tenemos que comprender el hecho que hay ciertas prioridades a las cuales prestar real atención.

Dentro del amplio abanico de experiencias que nos toca vivir en nuestro día a día, la actitud que tengamos frente a cada una de ellas, es lo fundamental. Ante una misma situación embarazosa o desagradable, cada persona tiene distintas maneras de reaccionar, siendo diametralmente opuestas.

Solemos caer en una postura de victimización, sufriendo por aspectos tanto de nuestra personalidad como físicos, que no nos gustan del todo y permanentemente juzgamos, aunque tenemos el deseo de cambiar, no nos es posible concretar ese momento.

Como decía mi abuela, la tia Bibiana: “El sentido del humor consiste en saber reírte de tus propias desgracias”.

El sentido del humor sobrepasa todas las situaciones cotidianas, es una acción brillante.

La risa es un ejercicio excelente para la salud, el humor para la vida. 

La onda resonante de Schumann

Como cada mañana que puedo pasear con Linda por los viejas montañas, siento, aparte de la brisa ligera en las melenas de Linda, que los seres vivos formamos un todo integrado con el Universo que nos envuelve y dependemos de numerosos procesos químicos y bioquímicos. Lo que quiero decir es, que todos los seres vivos somos absolutamente dependientes de las características físicas concretas de nuestro planeta madre: la Tierra. Realidades como la gravedad, la temperatura, la humedad, la presión atmosférica, la iluminación, irradiación solar, las radiaciones atómicas de minerales terrestres, las ondas y campos electromagnéticos, las sentimos a diario.

Cuando, el físico alemán Schumann, descubre que la tierra posee un campo electromagnético propio que la recubre y emite una vibración resonante que se forma entre el suelo y la parte inferior de la ionosfera situada a unos 100km por encima de nosotros, empecé a pensar en qué información nos llega y cómo.

La onda de resonancia de Schumann, funciona en una frecuencia de 7,83 hz. Esta vibración está en las personas, animales y plantas.
Algunos autores creen que a partir de los años 90 esta frecuencia comenzó a aumentar llegando a los 11 hertz.

Por este motivo, se sospecha, que existen las perturbaciones climáticas, trastornos en las personas y una incrementada aceleración del tiempo en el cual vivimos.
Se ha comprobado que no podemos ser saludables fuera de esta frecuencia biológica natural. Siempre. por ejemplo, que los astronautas, en los viajes espaciales, quedaban fuera de la resonancia Schumann, enfermaban. Pero sometidos a la acción de las “ondas de resonancia Schumann” recuperaban el equilibrio y la salud.

Como la vida es tan misteriosa y fantástica nos muestra una sorpresa. La piedra quieta e incrustada en la Tierra habla a través de sus ondas Delta, entre 0-4 Hz, para entenderlo, las piedras están vivas, emiten en niveles de onda muy bajos, nosotros sólo cuando dormimos profundamente como troncos, entramos en esa vibración tan baja.

El ser vegetal se comunica dentro del rango de ondas theta entre 4-8 Hz, dentro de la resonancia de Schumann 7,83 Hz. Después de dormir a pierna suelta, en la noche o en la siesta, subimos de frecuencia hasta las ondas theta, las mismas que emanan de la naturaleza y empieza el juego de los sueños, es precisamente en este mundo Theta cuando soñamos.

La información contenida en los sueños, durante los ciclos cerebrales 7,83 Hz, no es más que la información de nuestro inconsciente y el vasto mundo de la resonancia Schumann, contenida en la ionosfera durante millones de años.

Esta vibración es considerada el estado natural de todo. Entender mejor esta dependencia y adaptación entre los seres vivos y la Tierra, es fundamental para entender nuestra conexión con los minerales, el mundo vegetal y el animal.

 

¿Has experimentado un sueño lúcido?

 

Observando las estrellas desde este trozo de montaña donde habito, tengo la impresión de que las estrellas también me observan, me devuelven la mirada, como si el ojo con que miro el mundo y el ojo que me observa a mí, es la misma visión. Tengo la profunda sensación de que los sueños actúan de esta forma. Tener el valor de superar las creencias dogmáticas y los prejuicios en los que cada uno nacemos y vivimos es el primer paso para experimentar otras posibilidades.

Una vez que uno se da cuenta en el sueño, que está soñando y se siente dentro del sueño, está en un sueño lúcido. No es un viaje astral o una locura transitoria, se experimentan sensaciones intensas, colores vivos, imágenes perfectas.
Cuando te das cuenta de cuan reales son los sueños, pueden parecerte más normales. Soy consciente que durante el sueño lúcido la mente creativa está altamente activa, y por tanto, puede mejorar nuestras habilidades.
En el sueño puedes ver las cosas desde distintos puntos de vista. La información que obtengas en los sueños lúcidos puede ser fundamental, puedes acceder a tu inconsciente y hablar con él cara a cara, está frente a ti, en todas y cada una de las cosas que percibes.
En un sueño lúcido puedes pedirle consejo a tu mente holográfica. Este proceso tiene acceso inmediato a los problemas más arraigados e información de cosas que probablemente ni siquiera recuerdes.
En un sueño lúcido puedes enfrentar tus problemas, tus miedos y ver su origen.

Un ejemplo. que siempre me viene a la memoria, es la muerte de un ser querido del que no me hubiera podido despedir, como a mí me gustaría. Sentir en un sueño lúcido que estás hablando con su energía y te has puesto en contacto con ella, es sorprendente. El caso es que la mente reconoce el sueño como real, si te despides de la forma que quisieras de tu ser querido ya fallecido, al despertar tendrás una sensación de alivio enorme, y ya no sentirás ese agobio de no me pude despedir. Te sentirás realmente como si te hubieras despedido de la persona, sean cuales sean tus creencias, porque en tu inconsciente experimentaste una situación real en la que lo hacías, y te proporciona ahora tranquilidad.

Un minuto de meditación mientras sueñas lúcidamente equivale a unos días de retiro espiritual.

El ser que somos nunca duerme.