Coherencia Cardíaca

Las técnicas milenarias, como el trabajo de conexión chamánica, sabiduria universal dirigida al conocimiento de qué nos quiere decir nuestra enfermedad, qué nos muestra y nos enseña. Estos directores de conexión ancestrales llamados chamanes eran desprogramadores para conseguir borrar los errores y que las personas que los consultaban tomaran conciencia del cambio decisivo que les exigía su enfermedad. El chamán les decía que habían abandonado el camino de los dioses y debían volver a esa senda, entrar en coherencia con lo que realmente son: puro corazón unido al cosmos.

¿Somos capaces de escuchar nuestro corazón?

El corazón actúa realmente como un pequeño cerebro especializado en emociones, se modula con patrones emocionales. Cuando es llevado a su estado de funcionamiento ideal, todo el organismo se equilibra y regula saludablemente al unificarse corazón y cerebro.

El potente ritmo cardiaco es la sincronía más importante de nuestro sistema. Cuando el patrón es fluido y estable, es decir, entra en coherencia cardíaca; alinea y armoniza los órganos, las glándulas, el sistema nervioso y el ritmo cerebral. El corazón reacciona antes que el cerebro, intuimos antes de pensar. Dejar las creencias, las costumbres, conductas y hábitos que son  impreciones de nuestro modo de pensar, sentir y actuar. Abandonar el programa de matrix, descodificarlo, para cambiarlo y vincularlo con nuestra forma de Ser.

El emperador cardíaco sobrepasa el espacio-tiempo, posee su propia información al igual que el cerebro, pues en ambos lugares existen conexiones neuronales, está unido a una fuente de sabiduría, que es la espiritualidad, desde tiempos inmemoriales.

La enfermedad es información desordenada, unida a una falta intensa de coherencia cardíaca. La coherencia del corazón es cuántica y mayúscula, sin ella estamos perdidos, enfermos, o simplemente somos infelices.

Hay otra manera de vivir, de pensar y de sentir; es posible, existe, pero nunca la hemos puesto en marcha.

 

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