La Atención

cerebrito
Gracias por compartir:

Desde hace años, me llevo planteando la misma pregunta, para qué nos cuesta tanto producir un cambio en nuestra mente, o en nuestro cerebro.

Como seres humanos, tenemos la capacidad innata de concentrar nuestra atención en cualquier cosa. Cómo y dónde concentro mi atención es lo que me define en el momento presente  y a nivel neurológico.

¿Para qué nos resulta tan dificil concentrar nuestra atención en pensamientos que nos podrían llegar a servir de algo?

Es el dónde concentramos nuestra atención, en qué la concentramos lo que marca nuestro rumbo y el estado en que nos sentimos. Podemos acordarnos de repente de un suceso amargo de nuestro pasado grabado a fuego en el rincón más recóndito de nuestro cerebro y, como por arte de magia, hacer que cobre vida. Podemos concentrarnos en preocupaciones o angustias futuras, que en realidad no existen hasta que nuestra mente las oriente. Pero para nosotros son reales. Nuestra atención le da vida a todo y convierte en reales situaciones o acciones que antes no lo eran. El cotidiano hecho de centrar la atención sobre un dolor corporal hace que este dolor exista, pues los circuitos cerebrales del dolor se activan eléctricamente.

Si presto mucha atención al dolor de forma cotidiana me hace más proclive a desarrollar percepciones más agudas del dolor, pues los circuitos cerebrales se hacen más robustos. De la misma manera, si realmente tengo un foco de atención estable, puedo moldear y dar forma cualquier entramado mental y neurológico, con el mero hecho de estar concentrado de manera cotidiana en algo determinado.

El Don de la Atención ha sido reseñado por todas las culturas, no sólo por la recepción de información y conocimiento, sino porque se produce el descubrimiento de que alguien me devuelve la mirada.

El Observador

firma

Gracias por compartir: