El Miedo

No hay camino para vencer al miedo, el miedo es el propio camino. Hay que enfrentarlo, mirarlo a la cara y con la valentía del que lo ha sentido en su propia carne. Rebelarse contra él, es liberarnos de él.

Toma múltiples formas: a la autoridad, al rechazo, al abandono, al padre, a las emociones, a perder lo que poseemos, a la muerte. La superación consiste en no huir de las emociones desagradables, detenerse a contemplarlas sin temor. Tenemos que sumirnos en la propia experiencia y entregarnos a la integridad. Alentar nuestros auténticos deseos, lo que nos interesa y necesitamos como una acción concluyente.

Integrar nuestros aspectos rechazados, liberarnos del policía interior y vivir en la seguridad de nuestro sosiego. Para sanar el miedo hay que atreverse a afrontar los sentimientos, ya que nos paraliza, nos impide ver quién somos en realidad y demostrar lo que valemos.

Madurar es perderlo.

Desde la visión de la Medicina Tradicional China, el miedo se aloja en los riñones y la vejiga, de ahí la expresión: ” Mearse de …”. Hay otra expresión más contundente: ¡Está cagado de …! En definitiva, suelta los esfínteres de forma instantánea. Trabajar sobre nuestra salud emocional, abriendo el pecho para dejar entrar la confianza en uno mismo.

El miedo sólo sirve para entender que lo perderemos todo y que no pasa nada. Saber que tu eres el miedo, aleja todos los miedos para siempre.