Las sonrisas invisibles

Las sonrisas invisibles que dicta el universo transgeneracional son cuanto menos sorprendentes. Voy a relatar una historia.

Una abuela tuvo que aguantar toda la vida al abuelo un hombre irascible, grosero, mujeriego y ofensivo. En muchas ocasiones quiso abandonar el hogar o al menos separarse, pero nunca lo llegó a realizar. En esa época en el pueblo separarse o divorciarse era ir en contra de la familia, tener que soportar el que dirán, el murmullo y el cuchicheo de los vecinos al pasar y la deshonra de mujer que abandona a sus hijos.

Treinta y siete años después, en el mismo mes de Mayo en que nació la abuela, la nieta pequeña de esta mujer, que nació en Noviembre, estaba en la misma situación y momento. Meditando la opción de abandonar a su marido, ya no aguanta más la relación que tiene. Quiere separarse.

Puede ser posible que al reparar una acción de nuestros ancestros, solucionemos toda la cadena que estaba fijada con esa situación de infelicidad y desamparo vivido por alguno de ellos.

La nieta restaura y repara el árbol cuando se da cuenta de la situación vivida entre su abuela y ella. Cambia la manera de mirar la vida. Permite en si misma y acepta que hay una inteligencia superior que está generando un equilibrio no solamente en ella, sino en toda su familia materna. Por tanto, ella decide soltar la carga que lleva y al mismo tiempo libera al linaje familiar de esa carga. Ella se divorcia de su pareja, de corte parecido al abuelo, con total decisión y voluntad, con pleno conocimiento por parte de su familia de que se divorciaba y sin ningún rubor.

Según la afinidad de las fechas y nombre. Su abuela es su maestra. ¿Qué significa esto?  

La línea maestra indica que el ancestro que está relacionado con esta persona lleva la enseñanza o recurso que este debe aplicar en su vida. La maestría es reciproca, es decir, persona y ancestro son maestros uno del otro. Si la nieta sigue la enseñanza, lo hará con plena conciencia y sin resentimiento, pues comprende que ha atraído esa violencia a su vida. La abuela es su maestra y esa persona lo es para ella, al enseñarle una comprensión superior. Su programa queda reparado. El alma de la abuela se libera de repetir esta enseñanza, puesto que su descendiente la ha trascendido. Que ella no esté aquí, en el mundo que se ve, en cuerpo físico, no significa que no reciba la información.

Se ha restaurado el árbol.

 

El árbol Transgeneracional

¿Quién no está conectado a sus ancentros? Cuantas veces hemos vivido situaciones que están relacionadas o tienen una unión directa con nuestros antepasados. Comprender los complejos lazos que se han entretejido en nuestra familia, descubrir las sincronicidades en las fechas, en los nombres, las carencias, las palabras que nunca llegaron a pronunciarse o se pronunciaron como un exabrupto, es fundamental para el conocimienro de quién soy.

Las creencias y las costumbres en las que todos hemos nacido están vinculadas al programa familiar, que mantenemos al pertenecer al linaje que hemos escogido; estos hilos invisibles, inconscientes, son los que nos mantienen unidos al Clan.

La misión, por la cual, estamos aquí, está relacionada con el darme cuenta de ¿Quién quiero ser? y ¿De qué grupo familiar provengo?

Todos sin excepción tendríamos que conocer nuestro árbol genealógico, al menos hasta la cuarta generación, o sea, los bisabuelos.

Repetir los hechos, que han formado el drama familiar de nuestros antepasados como los abortos intencionados, la imposibilidad de tener hijos, las violaciones dentro de la familia, los engaños sobre herencias para quedarnos con la mayoría del capital, el rencor entre hermanos, la idea cierta de que mi madre quiere más a mi hermana, la sustitución de un hermano después de su muerte y un sinfín de otras acciones como seguir con los mismos nombres de los abuelos o padres, fechas vinculadas a grandes acontecimientos recordados por todos; es para nosotros una manera de honrarles y de serles fieles.

Logicamente todo esto lo hacemos sin que nos demos cuenta, es totalmente inconsciente, no somos capaces de verlo y sentirlo como unido a nuestra forma de observar el mundo.

Puede tener sentido como rezan los Upanishad, que no hagamos caso de nuestras creencias y costumbres, pues la mayoría son mentiras de un programa que imitamos todos los días sin muchos cambios en su desarrollo. Lo creamos o no, repetimos en nuestra mente la mayoría del tiempo el mismo cantar, que nos hemos afirmado como nuestra verdad.

El espíritu se une a través del corazón de los hombres. Un hombre que no está viviendo su visión interna, acaba viviendo su muerte. Recuperar la identidad y el acuerdo de los ancestros, así como, escuchar el espíritu que nos envía la información necesaria para nuestro crecimiento, nos acerca más a lo que somos.

Nuestro árbol Transgeneracional

¿Quién no está conectado a sus ancentros? Cuantas veces hemos vivido situaciones que están relacionadas o tienen una unión directa con nuestros antepasados.

Comprender los complejos lazos que se han entretejido en nuestra familia, descubrir las sincronicidades en las fechas, en los nombres, las carencias, las palabras que nunca llegaron a pronunciarse o se pronunciaron como un exabrupto, es fundamental para el conocimienro de quién soy.

Las creencias y las costumbres en las que todos hemos nacido están vinculadas al programa familiar, que mantenemos al pertenecer al linaje que hemos escogido; estos hilos invisibles, inconscientes, son los que nos mantienen unidos al Clan.

La misión, por la cual, estamos aquí, está relacionada con el darme cuenta de ¿Quién quiero ser? y ¿De qué grupo familiar provengo?

Todos sin excepción tendríamos que conocer nuestro árbol genealógico, al menos hasta la cuarta generación, los bisabuelos.

Repetir los hechos, que han formado el drama familiar de nuestros antepasados como los abortos intencionados, la imposibilidad de tener hijos, las violaciones dentro de la familia, los engaños unidos al Clan sobre herencias para quedarnos con la mayoría del capital, el rencor entre hermanos, la idea cierta de que mi madre quiere más a mi hermana, la sustitución de un hermano después de su muerte y un sinfín de otras acciones como seguir con los mismos nombres de los abuelos o padres, fechas vinculadas a grandes acontecimientos recordados por todos; es para nosotros una manera de honrarles y de serles fieles.

Logicamente todo esto lo hacemos sin que nos demos cuenta, es totalmente inconsciente, no somos capaces de verlo y sentirlo como unido a nuestra forma de observar el mundo.

Puede tener sentido como rezan los Upanishad, que no hagamos caso de nuestras creencias y costumbres, pues la mayoría son informaciones de un programa que imitamos todos los días, sin muchos cambios en su desarrollo. Lo creamos o no, repetimos en nuestra mente la mayoría del tiempo el mismo cantar, que nos hemos afirmado como nuestra verdad.

El espíritu se une a través del corazón de los hombres. Un hombre que no está viviendo su visión interna, acaba viviendo su muerte. Recuperar la identidad y el acuerdo con los ancestros. Escuchar lo que nos envía esta información necesaria para nuestro crecimiento, nos acerca más a lo que somos.