El germen del crecimiento estable

Casi a diario, me toca vivir situaciones diversas con la ansiedad, que me hacen pensar, si es que nos están creando estos estados de ansiedad, la separación que vivimos entre nosotros o es algo que alimentamos en nuestro desarrollo a lo largo del camino vital.

Parece que los trastornos de ansiedad por separación, ansiedad social, agorafobia, ataques de pánico, es decir, hablando claro, el no estar en una armonía fuera la tónica dominante. Momentos como sentirme juzgado, la presión de la imagen y lo que piensen los demás, el hacer creer que llevo una vida perfecta, (sigo sin entender para que queremos una vida sin actos fallidos, pues considero que desde ahí aprendemos mucho) la sensación de haber perdido a alguien importante en mi vida o de no sentirme querido sino tengo a alguien que me lo diga a diario, tenían que ser mejor entendidos y aceptados.  A todo esto me refiero, dejar atrás estos rasgos psíquicos que seguramente se han producido por algún conflicto en nuestro crecimiento desde el útero hasta la adolescencia y que hacen saltar las alarmas produciendo pensamientos deprimentes y creando situaciones o acciones tan limitantes que las personas llegan a sentir que no son capaces o normales para llevar una vida estable y plena.

Eso simplemente es lo que creemos, hábitos y conductas limitantes. El sentimiento de estar a merced de los acontecimientos, circunstancias y demás proyecciones del ego, tienen un origen y un sentido,  así cuanto más nos resistimos al cambio, a ver a los otros como a nosotros mismos, más se aparecerán en nuestra vida de forma recurrente y angustiosa, las mismas situaciones. Sabemos que la calma y la quietud son fundamentales, pero aquí casi nadie está en eso.

La terapia y las estrategias para comprender quién soy, la manera de gestionar el estrés y los pensamientos que limitan nuestro desarrollo, nunca habíamos vivido tan acelerados y con esta locura de información bombardeando nuestro cerebro sin descanso, son el germen del crecimiento que nos hace vivir como nunca antes lo hemos hecho.

Quitar la importancia personal a los hechos y actos que realizamos es muy conveniente y hace la vida emocionalmente rica.

 

Sin Fronteras

¿Qué instante es ajeno a una fecha o duración determinada? ¿Qué momento no es solamente fugaz y breve en el tiempo, sino absolutamente sin tiempo?

Por extrañas que me parezcan estas preguntas, la mayoría de nosotros  tenemos que admitir que hemos conocido momentos, que parecen, mucho más allá del tiempo, como si pasado y futuro se hubieran difuminado.

Absorto en una puesta o caída de sol, sobrecogido por el juego de los rayos de luna sobre un río, hechizado por el sonido cercano de los truenos, pasmado jugando con mis hijas, corriendo y saltando detrás del perro o del gato, ensimismado con el abrazo de los seres queridos, gozoso con la sonrisa de mi mujer, observando asombrado la natura y tantos otros momentos.

Lo que se manifiesta sin fronteras, es el presente. Entender lo que es eterno. La eternidad no es una corriente u opinión filosófica, ni un dogma religioso, ni tampoco un ideal inalcanzable. Es más bien algo tan simple, tan obvio, tan PRESENTE y tan directo que no tenemos más que abrir los ojos y ver. ¡Está ahí, frente a tí! Por lo común entendemos la eternidad como un tiempo muy largo, una sucesión interminable de años, cuya cifra se extiende al infinito.La eternidad no es la conciencia de un tiempo perpetuo, sino una conciencia que se da por entero, sin tiempo. Para decirlo claramente, el momento eterno y presente es un momento intemporal, que no sabe de pasado ni de futuro, desconoce el antes y el despúes, el ayer y el mañana, el nacimiento y la muerte.

Algunos maestros en el arte del presente han observado claramente que el tiempo es lo que impide que la luz intemporal llegue hasta nosotros. Si quieres saber que significa la eternidad, no va más allá de este momento presente, nos dice el Zen. La vida eterna pertenece a aquellos que viven en el presente. El presente es la única realidad. Esta vida nuestra en el tiempo, es nuestra desdicha, pues nuestros problemas son conflictos con el tiempo y se dan en el tiempo.

 

La unidad de la conciencia.

Son tus huellas el camino y nada más…con esta contundencia, nos revela el poeta el profundo significado de las acciones que realizamos en nuestra vida. Cierto es, erramos, caemos, fracasamos, nos empeñamos en ciertas situaciones que nos generan mucha tensión, pero también cierto es, que somos más de lo que creemos.

Con el paso del tiempo, me han aparecido dos opciones vitales y biológicas, quedarme como estoy o seguir creciendo como conciencia.

La vieja pregunta ¿Qué quiero ser? se va transformando en la realidad, esto es lo que soy. Queda lejana la idea de establecer un buena armonía entre mi cuerpo, fuente de placer y dolor con mi ego impertinente murmurador, que está mucho en el pasado y en el futuro, pero le revienta mantenerse en el aquí, ahora presente.

Sri Ramana Maharshi se atrevió a decir:  No hay creación, ni destrucción. Ni destino, ni libre albedrio. Ni sendero, ni realización. Esta es la verdad final.

Siempre me sorprendió este hombre, sabio y maestro espiritual hinduista, este humilde ser alcanzó la conciencia de unidad sin proponérselo. No tienes que buscar, el hombre que busca la verdad jamás la encontrará. Te conocerás sin imagenes y sin medios. Todo está ya en tí. No me buscarías, si no me hubieras ya encontrado.

Si nuestra práctica espiritual, hemos de entender bien este concepto, no es más que un medio para alcanzar la iluminación, en realidad no hay manera de alcanzarla. La conciencia de unidad no es un sentimiento de gozo ni un estado de ánimo determinado. Sentir nuestro espíritu no es un estado a conseguir en el futuro, es el estado en que nos manifestamos en el eterno momento presente, sobre la vida, la conciencia y nuestras maneras de ver el mundo y darle sentido a nuestra existencia.

Un giro total en la más profunda sede de la conciencia, el verdadero territorio sin límites ni demarcaciones, eso es lo que soy.

 

 

Cursos Bioemocional

La importancia del humor

Lo cierto es, que pasan los años y la vida transcurre a veces fenomenal y en otras ocasiones, todo lo contrario, por decir algo benévolo. Según mi experiencia más que esforzarme en cambiar mis circunstancias, la visión va dirigida a cambiar el foco hacia donde quiero ir y hacia la percepción que tengo frente al humor. Si nos atrevemos a observar hacia adentro con una mayor intención, existen muchos momentos en los cuales tenemos la opción de reírnos de ellos, logrando quitarles ese poder o carga negativa que ejercen en nosotros.

En la vida, es necesario ser flexibles y quitarnos el papel de la seriedad. Nada es tan serio ni tan rígido y, al final, tenemos que comprender el hecho que hay ciertas prioridades a las cuales prestar real atención.

Dentro del amplio abanico de experiencias que nos toca vivir en nuestro día a día, la actitud que tengamos frente a cada una de ellas, es lo fundamental. Ante una misma situación embarazosa o desagradable, cada persona tiene distintas maneras de reaccionar, siendo diametralmente opuestas.

Solemos caer en una postura de victimización, sufriendo por aspectos tanto de nuestra personalidad como físicos, que no nos gustan del todo y permanentemente juzgamos, aunque tenemos el deseo de cambiar, no nos es posible concretar ese momento.

Como decía mi abuela, la tia Bibiana: “El sentido del humor consiste en saber reírte de tus propias desgracias”.

El sentido del humor sobrepasa todas las situaciones cotidianas, es una acción brillante.

La risa es un ejercicio excelente para la salud, el humor para la vida. 

El pasear

Durante un paseo sabroso y tonificante con Linda, la border collie, inquieta y cariñosa, que camina cada mañana a mi lado, venía planteándome qué son los pueblos y qué son las ciudades. Qué modo de vida tendría está perrina y  cómo viviría incluso yo mismo en una ciudad.

Recuerdo ciudades caprichosamente edificadas en lugares lejanos de un mar, de un río, proyectadas sin pasión, tan pobladas y desconectadas, tan sorprendidas por la llegada de personas, eventos, tan bloqueadas a nivel circulatorio. Llego a comprender que un hombre es la imagen de la cuidad donde vive, se identifica y le determina hasta en su razón de ser.

En nuestras  ciudades piensan miles de personas repartidas en miles de cuerpos  dispares. Quizás para no sentirnos perdidos vivimos en la ciudad, en las ciudades siempre es de día, hay luces por todas partes, podemos sentir el ruido y el bullicio, saber que hay cien mil ojos que nos observan y clasifican.

Independientemente de la forma distinta de la vida en los pueblos, todo aquí toma un aire de quietud. La vida en el pueblo es un cambio radical por el entorno tanto de paisajes como de paisanaje. La conexión con la tierra, pisarla cada mañana y cada tarde, pero sobre todo, el silencio de un paseo con uno mismo. Las actividades se resuelven sin prisa, el ritmo de la naturaleza se impone.

El pueblo y la ciudad son dos símbolos de lo ancestral y lo moderno. La naturaleza, nuestra escuela de vida, manantial de creatividad, bálsamo reparador, es un lugar permanente de convivencia.

 

 

Conciencia Pura

Existe una inteligencia en el universo, la manifestación de la fuente, de la energía que mueve todo. Conciencia Pura. El orden misterioso que nos ha cautivo siempre, la misteriosa fuerza que nosotros somos.

Cambiar la forma de pensar, para crear lo fantástico, la información la creamos o no, existe, tanto la dimensión de cosas que veo, como la realidad de fenómenos que no se ven.

Igual que entreno mi cuerpo, entreno mi mente, aquí la palabra clave es la meditación, nuestro estado natural más cercano al ser.

La incapacidad de experimentar nuestra propia naturaleza y reconocerlo en el espejo de los demás, nos limita mucho. Tener la posibilidad de observar el despertar de la conciencia en todos los seres que nos rodean, pues sólo hay una conciencia, es descollante. Es inútil, creer que somos superiores o inferiores, simplemente todos somos únicos. Cuando la conciencia cambia, transforma el mundo.

Percibir la impermanencia para que uno se libere del apego de las formas externas y pasajeras.

La mente tiene que poner foco, enfocarse con el campo vibratorio que une todo el campo cuántico. Hay que hacer pausa para sentir nuestra esencia.  Todo está unido, expandiéndose dentro de nosotros, el pensamiento y la forma de observar el mundo deja de estar condicionada por creencias.

Encajar la llegada del momento en que dejo de identificarme con mis pensamientos es un acto capital, para alejar la ignorancia ciega del Ego. Acabar con el proceso constante del sistema egoico, instalado con el propósito de crear resistencia contra mí mismo. La incapacidad de reconocer esto en todo lo que  observo del mundo, me genera la vuelta hacia el programa Ego.

La descodificación de los programas, primero el programa  transgeneracional o ancestral, después el programa adquirido en los primeros años de la infancia, incluido, el tiempo fundamental de la vida intrauterina, nuestra verdadera cuna, nos permite aceptar y percibir el mundo del cambio.

Me comprometo a ser útil y ayudar a conocer la vía de la conciencia.

La importancia de saber…

¿Qué quiero ser?

Ante esta pregunta lo habitual es comentar:

-Voy a hacer la carrera de idiomas o voy a dedicarme a la cocina. Sin darnos cuenta que,  eso es lo que vas a hacer, ya veremos lo que vas a ser.

Ya hemos creado el espacio, aquí, ya hemos creado el tiempo, ahora. En el aquí y en el ahora, está el yo. He visto que el tiempo puede ser una prisión, igualmente la prisión del espacio, para terminar con el encarcelamiento del yo.

El saber lo que quiero ser, es una acción o conciencia transpersonal donde encuentro la esencia y conocimiento de lo que para mí es un sueño y una emoción, dejando atrás la persona que tenía miedo o que le costaba enfrentarse a un sinfín de situaciones. El juego de la vida nos va dirigiendo hacia el lugar que necesitamos. Me transformo como todo lo que hay en la naturaleza, transformar es tomar una forma que antes no veía.

La parte más dificil de todo este proceso es hacer saltar el yo por los aires, fuera identificarme con nada, fuera aferrarme a nada. Llega el cambio y la respuesta de la misma forma cambia.

La verdad es que me gustaría ser útil…también ser eficaz…también ayudar a construir una educación…despertar otras posibilidades para generar bienestar y abundancia tanto en mí como en los demás. Cuando lo que he soñado y lo que quiero ser son sinónimos, la transformación se completa.

Lo que está bien plantado, no puede desenraizarse. Ahora entiendo, lo que quiero ser.

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La Creatividad

Mi idea esencial de la creatividad es un cambio total en la manera de enfocar el mundo. El proceso se inició cuando decidí ser crítico conmigo mismo, pero sin permitir que la tensión arruinará mi observación y lo que quería decirme la crítica pura sobre mi mismo.

La creatividad, pensamiento original, es nuestra capacidad de crear, de innovar, de generar nuevas ideas o conceptos, o nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos o desconocidos, que normalmente me llevan a conclusiones nuevas, resuelver problemas y producir soluciones originales y valiosas. La producción de una idea, una creación o un descubrimiento que es nuevo, original y útil, me ayuda a superar mis limitaciones.

La creatividad es un proceso psíquico que nace de mi imaginación original, focalización, adaptabilidad y todas las posibilidades de realización se concretan, se hacen reales. La información creativa llega de una forma sorprendente, como construcción lejana o a borbotones, también desde el mundo onírico, de ahí la necesidad de transformación en la forma de ver el mundo.
¿Creación de qué? Uno de mis grandes emenigos para crear fueron las normas y las reglas, la moral y todas las limitaciones que puede haber en mi programa emocional, incluida la sorpresa. El cerebro humano es la mejor y más impresionante herramienta que poseemos, aunque no le demos el uso más apropiado.

Comenta en uno de sus párrafos el Tao que: “La más blanda de todas las cosas supera la más rígida de todas ellas”.

A lo mejor, la más escondida de todas nuestras capacidades, aventaja la más publicda de todas ellas.

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El camino de la Sanación

 

A lo largo de estos 21 años manteniendo la atención en la sanación, observando cómo se comportan las enfermedades y qué me quieren decir, he llegado a varias conclusiones.

El complejo entramado comunicativo entre nuestra psique inconsciente y nuestro corazón están tan separados y alejados que es común pensar una cosa y hacer otra. Simplemente el cambio nos produce tanto desarraigo que tememos lo que no hemos conseguido, antes incluso de ser conscientes de la importancia del cambio. La naturaleza no se muestra tan reacia al cambio, lo genera a diario.

La enfermedad y los conflictos emocionales son creados exclusivamente por nosotros. Los programas mentales que traemos desde los primeros meses en el útero materno improntan el desarrollo posterior.

Nuestro cuerpo refleja a la perfección dónde está bloqueada la emoción que siempre nos está limitando, nuestra capacidad de liberarnos.

Las emociones son las absolutas regidoras de la vida. La esencia, nuestra alma es poco probable que enferme, pero su síntoma y reflejo en el cuerpo es claro. Entendí que la diferencia entre estar sano y estar enfermo radica en nuestro corazón y la mente ha de doblegarse, tener paciencia y comprensión para seguir el dictado de las emociones. Me dí cuenta que la alegría y la tristeza son las mismas ganas de vivir, de ser amado. Dejé de juzgar las causas, me parecía miserable observar el miedo como nuestro gran tumor, sin haberle entendido antes.

Ahora escucho al espejo que tengo delante, pues aprendí que sanar sólo se sana uno mismo. Observé que los medicamentos, los hospitales y las monsergas apenas son necesarios, pues somos la propia fuente de nuestra curación y disponemos de recursos para ello.

Hoy estoy seguro de que no hay enfermedades incurables, sólo emociones insoportables.

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Los Hemisferios

 ¿Qué emoción se está manifestando?

 ¿Qué me está intentando decir mi enfermedad?

Para los diestros, la derecho es el lado de la identidad,  por lo cual los síntomas aparecidos aquí, estarán en estrecha relación con la identidad misma de la persona y con emociones que la pongan en tensión.

Es también el lado de ataque o resistencia ante la situación que se presenta. Si los síntomas se presentan del lado derecho, la persona se está defendiendo o está en posición de ataque ante lo que le sucede. Es el lado de la respuesta de lucha, ataque. Está relacionado con el padre y lo masculino, en las parejas con el marido. La autoridad, la fuerza, la autoestima.

Para los diestros, el izquierdo es el que tiene que ver con las relaciones con los otros miembros de la familia. También está relacionado con el sentimiento de peligro, con el miedo. Es el lado que se afecta cuando lo que sucede se está viviendo de forma pasiva y con un sentimiento de resignación. Es la respuesta de huida, salir del seno familiar. Es el lado femenino, relacionado con la madre y los hijos.

En los zurdos que representan la reserva de nuestra especie, cambian la lateraliadad, el derecho por izquierdo y viceversa.

 Los problemas físicos y conflictos psíquicos son el reflejo de las emociones que experimentamos y vivimos. Cada enfermedad está unida  con una parte muy concreta de nuestra vida que trata de comunicarnos algo.

La enfermedad es un mensaje simbólico que nace de nuestro centro emocional para cambiar algo.

¿Tienes que cambiar?

Cada síntoma es un mensaje de nuestro centro, que nos expresa  una dirección equivocada. Aprendemos a conectar y a reconocer los mensajes del cuerpo para asombrarnos de cómo somos.

Hemos de conocernos a fondo, para entender la profunda estructura del mundo inconsciente. Tenemos que aprender a querer de forma ordenada y estable. Dejar que la vida tome su sendero. Abandonar la impronta que proviene de nuestras experiencias más profundas.

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