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La importancia del humor

Lo cierto es, que pasan los años y la vida transcurre a veces fenomenal y en otras ocasiones, todo lo contrario, por decir algo benévolo. Según mi experiencia más que esforzarme en cambiar mis circunstancias, la visión va dirigida a cambiar el foco hacia donde quiero ir y hacia la percepción que tengo frente al humor. Si nos atrevemos a observar hacia adentro con una mayor intención, existen muchos momentos en los cuales tenemos la opción de reírnos de ellos, logrando quitarles ese poder o carga negativa que ejercen en nosotros.

En la vida, es necesario ser flexibles y quitarnos el papel de la seriedad. Nada es tan serio ni tan rígido y, al final, tenemos que comprender el hecho que hay ciertas prioridades a las cuales prestar real atención.

Dentro del amplio abanico de experiencias que nos toca vivir en nuestro día a día, la actitud que tengamos frente a cada una de ellas, es lo fundamental. Ante una misma situación embarazosa o desagradable, cada persona tiene distintas maneras de reaccionar, siendo diametralmente opuestas.

Solemos caer en una postura de victimización, sufriendo por aspectos tanto de nuestra personalidad como físicos, que no nos gustan del todo y permanentemente juzgamos, aunque tenemos el deseo de cambiar, no nos es posible concretar ese momento.

Como decía mi abuela, la tia Bibiana: “El sentido del humor consiste en saber reírte de tus propias desgracias”.

El sentido del humor sobrepasa todas las situaciones cotidianas, es una acción brillante.

La risa es un ejercicio excelente para la salud, el humor para la vida. 

El pasear

Durante un paseo sabroso y tonificante con Linda, la border collie, inquieta y cariñosa, que camina cada mañana a mi lado, venía planteándome qué son los pueblos y qué son las ciudades. Qué modo de vida tendría está perrina y  cómo viviría incluso yo mismo en una ciudad.

Recuerdo ciudades caprichosamente edificadas en lugares lejanos de un mar, de un río, proyectadas sin pasión, tan pobladas y desconectadas, tan sorprendidas por la llegada de personas, eventos, tan bloqueadas a nivel circulatorio. Llego a comprender que un hombre es la imagen de la cuidad donde vive, se identifica y le determina hasta en su razón de ser.

En nuestras  ciudades piensan miles de personas repartidas en miles de cuerpos  dispares. Quizás para no sentirnos perdidos vivimos en la ciudad, en las ciudades siempre es de día, hay luces por todas partes, podemos sentir el ruido y el bullicio, saber que hay cien mil ojos que nos observan y clasifican.

Independientemente de la forma distinta de la vida en los pueblos, todo aquí toma un aire de quietud. La vida en el pueblo es un cambio radical por el entorno tanto de paisajes como de paisanaje. La conexión con la tierra, pisarla cada mañana y cada tarde, pero sobre todo, el silencio de un paseo con uno mismo. Las actividades se resuelven sin prisa, el ritmo de la naturaleza se impone.

El pueblo y la ciudad son dos símbolos de lo ancestral y lo moderno. La naturaleza, nuestra escuela de vida, manantial de creatividad, bálsamo reparador, es un lugar permanente de convivencia.

 

 

Conciencia Pura

Existe una inteligencia en el universo, la manifestación de la fuente, de la energía que mueve todo. Conciencia Pura. El orden misterioso que nos ha cautivo siempre, la misteriosa fuerza que nosotros somos.

Cambiar la forma de pensar, para crear lo fantástico, la información la creamos o no, existe, tanto la dimensión de cosas que veo, como la realidad de fenómenos que no se ven.

Igual que entreno mi cuerpo, entreno mi mente, aquí la palabra clave es la meditación, nuestro estado natural más cercano al ser.

La incapacidad de experimentar nuestra propia naturaleza y reconocerlo en el espejo de los demás, nos limita mucho. Tener la posibilidad de observar el despertar de la conciencia en todos los seres que nos rodean, pues sólo hay una conciencia, es descollante. Es inútil, creer que somos superiores o inferiores, simplemente todos somos únicos. Cuando la conciencia cambia, transforma el mundo.

Percibir la impermanencia para que uno se libere del apego de las formas externas y pasajeras.

La mente tiene que poner foco, enfocarse con el campo vibratorio que une todo el campo cuántico. Hay que hacer pausa para sentir nuestra esencia.  Todo está unido, expandiéndose dentro de nosotros, el pensamiento y la forma de observar el mundo deja de estar condicionada por creencias.

Encajar la llegada del momento en que dejo de identificarme con mis pensamientos es un acto capital, para alejar la ignorancia ciega del Ego. Acabar con el proceso constante del sistema egoico, instalado con el propósito de crear resistencia contra mí mismo. La incapacidad de reconocer esto en todo lo que  observo del mundo, me genera la vuelta hacia el programa Ego.

La descodificación de los programas, primero el programa  transgeneracional o ancestral, después el programa adquirido en los primeros años de la infancia, incluido, el tiempo fundamental de la vida intrauterina, nuestra verdadera cuna, nos permite aceptar y percibir el mundo del cambio.

Me comprometo a ser útil y ayudar a conocer la vía de la conciencia.

La importancia de saber…

¿Qué quiero ser?

Ante esta pregunta lo habitual es comentar:

-Voy a hacer la carrera de idiomas o voy a dedicarme a la cocina. Sin darnos cuenta que,  eso es lo que vas a hacer, ya veremos lo que vas a ser.

Ya hemos creado el espacio, aquí, ya hemos creado el tiempo, ahora. En el aquí y en el ahora, está el yo. He visto que el tiempo puede ser una prisión, igualmente la prisión del espacio, para terminar con el encarcelamiento del yo.

El saber lo que quiero ser, es una acción o conciencia transpersonal donde encuentro la esencia y conocimiento de lo que para mí es un sueño y una emoción, dejando atrás la persona que tenía miedo o que le costaba enfrentarse a un sinfín de situaciones. El juego de la vida nos va dirigiendo hacia el lugar que necesitamos. Me transformo como todo lo que hay en la naturaleza, transformar es tomar una forma que antes no veía.

La parte más dificil de todo este proceso es hacer saltar el yo por los aires, fuera identificarme con nada, fuera aferrarme a nada. Llega el cambio y la respuesta de la misma forma cambia.

La verdad es que me gustaría ser útil…también ser eficaz…también ayudar a construir una educación…despertar otras posibilidades para generar bienestar y abundancia tanto en mí como en los demás. Cuando lo que he soñado y lo que quiero ser son sinónimos, la transformación se completa.

Lo que está bien plantado, no puede desenraizarse. Ahora entiendo, lo que quiero ser.

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La Creatividad

Mi idea esencial de la creatividad es un cambio total en la manera de enfocar el mundo. El proceso se inició cuando decidí ser crítico conmigo mismo, pero sin permitir que la tensión arruinará mi observación y lo que quería decirme la crítica pura sobre mi mismo.

La creatividad, pensamiento original, es nuestra capacidad de crear, de innovar, de generar nuevas ideas o conceptos, o nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos o desconocidos, que normalmente me llevan a conclusiones nuevas, resuelver problemas y producir soluciones originales y valiosas. La producción de una idea, una creación o un descubrimiento que es nuevo, original y útil, me ayuda a superar mis limitaciones.

La creatividad es un proceso psíquico que nace de mi imaginación original, focalización, adaptabilidad y todas las posibilidades de realización se concretan, se hacen reales. La información creativa llega de una forma sorprendente, como construcción lejana o a borbotones, también desde el mundo onírico, de ahí la necesidad de transformación en la forma de ver el mundo.
¿Creación de qué? Uno de mis grandes emenigos para crear fueron las normas y las reglas, la moral y todas las limitaciones que puede haber en mi programa emocional, incluida la sorpresa. El cerebro humano es la mejor y más impresionante herramienta que poseemos, aunque no le demos el uso más apropiado.

Comenta en uno de sus párrafos el Tao que: “La más blanda de todas las cosas supera la más rígida de todas ellas”.

A lo mejor, la más escondida de todas nuestras capacidades, aventaja la más publicda de todas ellas.

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El camino de la Sanación

 

A lo largo de estos 21 años manteniendo la atención en la sanación, observando cómo se comportan las enfermedades y qué me quieren decir, he llegado a varias conclusiones.

El complejo entramado comunicativo entre nuestra psique inconsciente y nuestro corazón están tan separados y alejados que es común pensar una cosa y hacer otra. Simplemente el cambio nos produce tanto desarraigo que tememos lo que no hemos conseguido, antes incluso de ser conscientes de la importancia del cambio. La naturaleza no se muestra tan reacia al cambio, lo genera a diario.

La enfermedad y los conflictos emocionales son creados exclusivamente por nosotros. Los programas mentales que traemos desde los primeros meses en el útero materno improntan el desarrollo posterior.

Nuestro cuerpo refleja a la perfección dónde está bloqueada la emoción que siempre nos está limitando, nuestra capacidad de liberarnos.

Las emociones son las absolutas regidoras de la vida. La esencia, nuestra alma es poco probable que enferme, pero su síntoma y reflejo en el cuerpo es claro. Entendí que la diferencia entre estar sano y estar enfermo radica en nuestro corazón y la mente ha de doblegarse, tener paciencia y comprensión para seguir el dictado de las emociones. Me dí cuenta que la alegría y la tristeza son las mismas ganas de vivir, de ser amado. Dejé de juzgar las causas, me parecía miserable observar el miedo como nuestro gran tumor, sin haberle entendido antes.

Ahora escucho al espejo que tengo delante, pues aprendí que sanar sólo se sana uno mismo. Observé que los medicamentos, los hospitales y las monsergas apenas son necesarios, pues somos la propia fuente de nuestra curación y disponemos de recursos para ello.

Hoy estoy seguro de que no hay enfermedades incurables, sólo emociones insoportables.

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Los Hemisferios

 ¿Qué emoción se está manifestando?

 ¿Qué me está intentando decir mi enfermedad?

Para los diestros, la derecho es el lado de la identidad,  por lo cual los síntomas aparecidos aquí, estarán en estrecha relación con la identidad misma de la persona y con emociones que la pongan en tensión.

Es también el lado de ataque o resistencia ante la situación que se presenta. Si los síntomas se presentan del lado derecho, la persona se está defendiendo o está en posición de ataque ante lo que le sucede. Es el lado de la respuesta de lucha, ataque. Está relacionado con el padre y lo masculino, en las parejas con el marido. La autoridad, la fuerza, la autoestima.

Para los diestros, el izquierdo es el que tiene que ver con las relaciones con los otros miembros de la familia. También está relacionado con el sentimiento de peligro, con el miedo. Es el lado que se afecta cuando lo que sucede se está viviendo de forma pasiva y con un sentimiento de resignación. Es la respuesta de huida, salir del seno familiar. Es el lado femenino, relacionado con la madre y los hijos.

En los zurdos que representan la reserva de nuestra especie, cambian la lateraliadad, el derecho por izquierdo y viceversa.

 Los problemas físicos y conflictos psíquicos son el reflejo de las emociones que experimentamos y vivimos. Cada enfermedad está unida  con una parte muy concreta de nuestra vida que trata de comunicarnos algo.

La enfermedad es un mensaje simbólico que nace de nuestro centro emocional para cambiar algo.

¿Tienes que cambiar?

Cada síntoma es un mensaje de nuestro centro, que nos expresa  una dirección equivocada. Aprendemos a conectar y a reconocer los mensajes del cuerpo para asombrarnos de cómo somos.

Hemos de conocernos a fondo, para entender la profunda estructura del mundo inconsciente. Tenemos que aprender a querer de forma ordenada y estable. Dejar que la vida tome su sendero. Abandonar la impronta que proviene de nuestras experiencias más profundas.

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Es posible la existencia de Vidas Pasadas

La posibilidad de recordar vidas pasadas es una facultad, que conserva el ser humano a través de su inconsciente.

¿Qué es todo esto un sueño? ¿Realidad?

¿Tiene algún sentido que en nuestra vida cotidiana obremos y repitamos, sin saberlo, las antiguas emociones todavía limitantes?

Nuestra forma de vida actual está condicionada por las vidas anteriores. ¿Cómo puede ocurrir esto? ¿Es biológico, es la herencia de nuestros antepasados, quizás el alma que mantiene su constante viaje a la realización?

¿Da tiempo en una vida a realizar lo que uno Es? ¿Da tiempo a vivir como nunca hemos vivido?

Parece que sólo hay alguien capaz de darnos respuestas, el inconsciente. Nuestro cerebro inconsciente tiene toda la información necesaria sobre nosotros. La emoción igualmente habita el inconsciente para luego tocar el corazón.

Los síntomas físicos y los conflictos psíquicos que nos perturban, pueden resolverse y desaparecer, es decir, incorporarlos como aprendizaje, al revivir acontecimientos de vidas pasadas.

¿Puede una neoplasia de pulmón desaparecer al darse cuenta de la información inconsciente, de qué acontecimientos la produjeron?

Experimentar los conflictos de nuestras azarosas vidas nos reencuentra con el mismo centro.

¿Quiénes somos?     

Cada paso que da un caminante, sea cual sea su dirección, es un paso hacia el conocimiento de uno mismo.

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Los Dientes

Los dientes simbolizan las decisiones, la realidad interior y exterior pasan por los dientes que son uno de los medios para expresarme con firmeza al mundo. Los dientes, una de las zonas más duras que, representan la energía fundamental de mi ser. La capacidad interior de acoger las nuevas ideas, el amor y el alimento se manifiesta por los dientes sanos.

Los dientes son la frontera entre los besos y los mordiscos, entre el cariño y la agresividad, entre la dulzura y lo desagradable, entre la palabra amable y la ofensiva. Al tener su apertura hacia la boca, entra en conexión con la palabra, la dureza o la alabanza. La sonrisa nos muestra los dientes, ahora quietos, pero guardianes de lo que hay que masticar para comprender.

Los dientes representan la forma de agresividad. Hoy está que muerde, es una metáfora para expresar la acción belicosa. Te voy a romper los dientes, te voy a quitar la fuerza y la vitalidad que hay en ellos.

El bruxismo nos muestra una ira inconsciente que aflora en la superficie, una rabia reprimida que se expresa frecuentemente de noche, sin darte cuenta, en ocasiones hasta confirmar el desgaste de los dientes. Estoy muy nervioso interiormente, me paralizo, me muerdo las uñas, signo igualmente de borrar las garras para no atacar, no hago ciertas cosas, para no resultar herido, ni herir a los demás. Sin embargo, mi inquietud interna se mantiene, no consigo tomar decisiones precisas.

El bruxismo es la expresión física de mi frustración y de mi agresividad reprimida. Se puede dar en cualquier momento de la vida, biológicamente es más tendencia masculina y suele venir unida a ciertos tipos de representaciones oníricas que nos avisan de fracaso, peligro, temor y derrota.

Cuando me acepto y me permito sentir que me indica este carácter de mi personalidad, entonces, ocurre algo parecido a una transformación. Tenemos suficientes recursos en nuestro disco duro para ser más estables y generar enormes parcelas de abundancia en nuestro entorno.

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Las Adicciones

El niño que no se siente querido en su familia, es enviado a un centro interno fuera de la familia para estudiar, se siente desplazado y abandonado, busca cariño y reconocimiento, pero no lo obtiene. Entonces, cuando el cerebro es incapaz de gestionar esa frustración, envía la información al cuerpo. Ese puede ser el nacimiento de una adicción.

Seguramente, la mayor parte de las adicciones suelen venir del tiempo comprendido entre el nacimiento y la fase adolescente, cierto es que hay casos de adictos a diferentes sustancias como los medicamentos, sin embargo, a edades más adultas y como consecuencia de creer que están curándose, sin haber sido anteriormente adictas a nada.

La adicción por excelencia del ser humano es la falta de ternura, cariño, sentirnos arropados y queridos por el entorno psíquico que nos rodea. Volvemos al ejemplo del niño, se trata de un niño que siente rabia y cólera hacia sus padres, no puede agredirles, porque entonces perdería su amor. El niño trata de impedirse una y otra vez ese sentimiento de agresión,  el cuerpo lo compensa con el acto de morder las uñas. No es más que morder su agresividad, dejando sin función las garras.

Toda adicción evita el contacto con la emoción. Puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, desconexión con nuestro interior. Nuestra realidad nos hace sufrir y la adicción enmascara nuestro sufrimiento, de forma temporal para luego recrudecerlo.

Necesidad de obtener amor o reconocimiento del otro, con la mirada puesta en la madre o los padres, pues son nuestros primeros maestros tanto biológicos como emocionales.

 ¿Es que nadie va a venir a ayudarme?

La diferencia entre permanecer aislado en tu jaula, es decir, en tu mundo de límites o disfrutar de un entorno estable con proyectos estimulantes marca una profunda brecha entre las adicciones. Las sustancias químicas no son las responsables de las adicciones, son las sustancias emocionales. Puedes tener una adicción, sin consumir químicos, uno puede hacerse adicto a las apuestas, al sexo, al robo, a los juegos, al poder político, al dinero, la comida, internet, móvil, a la dependencia de alguien a nivel de relaciones personales. La lista es tan abundante como ignominiosa. Siempre con el mismo objetivo…destruir.

El drogadicto de las ciudades vive una situación, donde está aislado, solitario y con una sola fuente de felicidad a la cual acudir. En su entorno emocional carece de un lugar donde sentirse querido, por lo tanto, es posible que acabe abandonado por sí mismo.

Las adicciones nos quitan nuestra dicción, desaniman al espíritu, sin darnos cuenta de que nos estamos arruinando.