Pasión por tu camino

Cuántas veces has pensado en dar la mejor versión de ti?

Hablaba con un paciente sobre la dificultad de este tema, antes de una sesión de hipnosis. Y le comentaba:

¿Quién no ha deseado alguna vez ser una distinta versión de sí mismo? 

No somos los gerentes del universo, pero tenemos la máquina exacta para actualizar nuestras versiones. Todas esas exigencias, expectativas que se esperan de ti, te bombardean de forma constante haciéndote creer que no tienes la suficiente confianza.
Suelen manifestarse en las relaciones personales o familiares basadas en la crítica y la exigencia, falta de reconocimiento o de cariño, acontecimientos traumáticos, etc. Incluso la propia sociedad nos dice en los anuncios, que nuestra vida no es lo suficientemente buena.
Nos sentimos limitados. Acabamos viendo más defectos que virtudes en nuestra persona. Así es, como programamos nuestro cerebrito. No sabemos decir NO.

Actuamos por miedo a ser rechazados, a que nos dejen de querer o se vayan de nuestro lado.

¿Es posible que enfermemos por no sentirnos queridos?

Estamos muy lejos de nuestra mejor versión, cuando aparece la dependencia emocional. Dar más importancia a la imagen que tienen los demás de ti, en vez de tu propio sentimiento.
La poca autoestima se convierte en dependencia emocional y necesidad de los demás. Situaciones que nos dañan y seguimos permitiendo. Aún así, tratamos de no hacer ruido. Para no molestar. Para que nos quieran.

Hemos de fracasar sin miedo y fracasar rápido. Caída, ver el impacto sufrido, levantarse, sacudirse y a por otra cosa.
Nuestro cerebro es una maravillosa herramienta que se adapta a todo. Depende de tu capacidad y actividad conectarlo a lo que necesitas, no ya para ser feliz, sino para vivir sin complejos.
Tenemos que querernos más, sentir nuestra alegría y conexión, pero aún más cierto es, que tenemos que querer a los demás del mismo modo. Por ahí viene la mejor versión.

Pasión por tu camino

Duelo por un animal

El duelo refleja la importancia que tienen los seres vivos en nuestra vida. No todos tenemos la misma afinidad con los animales. En algunas personas, los animales son fuente de tensión, miedo, fobias, alergias… en cambio a otras, nos parecen seres cercanos, con personalidad propia y en algunos casos, muy fieles. Vemos amigos y familia.  Viven, comen, duermen con nosotros y nos lo hacen pasar genial si te pones a su nivel: el juego.

El duelo en una persona que ha perdido a su amigo (perro, gato, loro, caballo, tortuga, etc) que la acompañaba y vivía con ella, puede ser tan duro como la muerte de un ser querido, sea o no del grupo familiar. Amar a los animales con la profundidad que ellos nos aman a nosotros es una emoción superlativa.

La pérdida de un ser querido, aunque sea un animal va más allá del pensar que “sólo” era un animal.

Al sentir la necesidad de estar con ese amigo que ya no está, instala el duelo en nuestra vida. Un plan de acción directa es beneficioso para estos momentos de la vida. Aceptando estas etapas, dejas parte del dolor que produce la pérdida, así nos acercamos al desapego.

  1. Negación – Aislamiento. No puede ser. ¿Porqué a mí? No quiero ver a nadie.
  2. Ira – Tristeza. Se van intercambiando según la época que nos encontremos.
  3. Negociación – Explicación. Todo tiene un sentido oculto, es el lenguaje de la vida.
  4. Depresión – Comprensión. Hay momentos que le echo de menos, la comprensión sin juzgar la situación
  5. Aceptación – Integración Emocional. El aceptar trae consigo integrar que está vivo para mí.

Sentir que este amigo va a vivir para siempre en tu corazón como una parte de tu alegría y aprendizaje, finaliza la sensación de separación. Todo se aclara, se calma.

Amigo es la persona con la que te atreves a ser tu mismo, como si un espejo brillante reflejara lo idénticos que somos. Amigos son los que viven con nosotros, nos alegran los días y nos permiten disfrutar de la libertad de ser como ellos, como nos da la gana, sin juzgar, sin límites, aceptando como son y sienten.

 

 

Emociona a tus neuronas

¿Creéis que es cierto que sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro?

Alrededor de los 20 años, comienza nuestra pérdida de neuronas. Los números dan miedo, ya que se pierden unas 50.000 neuronas al día. Cuando tengamos 75 años, el 10% de nuestras neuronas se habrán largado.

Los científicos creen que cuando un circuito neuronal está hecho, que haya nuevas células neuronales podría suponer un problema, ya que interrumpiría el flujo de información del cerebro. Aquí está una de las claves.

Nuestro cerebro puede cambiar la información que está recibiendo y generar nuevas conexiones en situaciones que, ni siquiera era capaz de observar, ni darse cuenta.

Las neuronas son las células más longevas de nuestro cuerpo, sin embargo, muchas mueren en el transcurso de la vida, aunque parece un proceso natural y normal.

El Parkinson, el Alzheimer, los golpes en la cabeza, un accidente cerebrovascular, lesiones de la médula espinal, son causa de grandes pérdidas neuronales, se pierden neuronas encargadas de transmitir movimiento, memoria, etc.

Las neuronas al igual que los óvulos se crean cuando estamos en el vientre de mamá y una vez creadas, así se quedan.

Al nacer, el cerebro pesa unos 350 gramos, y al morir suele pesar un kilo más, eso quiere decir que, nuestras neuronas crecen en peso y tamaño. No es cuestión de ser más listo o tener mayor cantidad de información en la cabeza, es un proceso natural que ocurre -por ejemplo- con las orejas.

El cerebro cambia física, funcional, química y emocionalmente a medida que adquiere una nueva maestría, destreza o habilidad. Lo sabemos por las numerosas investigaciones sobre la plasticidad cerebral. En realidad, lo que nuestro cerebro hace es modificar el cableado. 

Genera nuevas conexiones neuronales y suelta las viejas. A medida que adquirimos una nueva capacidad – por ejemplo, aprender alemán – nuestro cerebro también va creando nuevas conexiones en zonas donde, antes de aprender, no existían.

Las investigaciones sobre plasticidad cerebral dicen que el cerebro humano continúa desarrollando nuevas neuronas durante toda la vida en respuesta a la actividad mental, lo que significa que la función cognitiva puede mejorar, a pesar de la edad, por lo tanto, el deterioro y el envejecimiento del cerebro pueden ser revertidos.

Estas nuevas rutas de neuronas se crean en nuestro cerebro a través del aprendizaje y la práctica, de forma muy parecida a como se forma un camino QUE ANTES NO EXISTIA.

Las neuronas se comunican entre sí mediante sinapsis y estas vías de comunicación se pueden regenerar durante toda la vida. Cada vez que adquirimos nuevos conocimientos a través de la práctica repetida, la comunicación entre las neuronas implicadas se refuerza.

Una actividad regular, así como un ambiente con estímulos afectivos, familiares y psíquicos adecuados, activa tanto las conexiones entre neuronas como el crecimiento de nuevas células nerviosas, principalmente en el hipocampo, estructura encargada de analizar y memorizar los estímulos nuevos que llegan a nuestro cerebro.

Sin embargo, debemos tener presente que si nuestra responsabilidad no está unida a una emoción, el aprendizaje de nuestra función cerebral mejora muy poco para revertir el aletargamiento.

Nuestro cerebro está diseñado para ser estimulado y desafiado, eso le gusta, lo encuentra interesante, es como una seducción, es sexi para él.

La emoción de lo nuevo sacude el bosque cableado con fuerza.

 

¿Cómo soltar las emociones que me obstaculizan?

En la práctica clínica, suelo encontrarme con estas dos respuestas:

-No entiendo que me ocurre, o bien, entiendo lo que ocurre, pero no sé cómo cambiarlo

Hay momentos en la existencia en los que sentimos la frustración de no ser capaces de lograr lo que queremos. El reto, aún sin saberlo, comienza a tomar forma cuando responde a las preguntas:

¿Cómo quieres vivir?  ¿Qué quieres ser?

La primera clave de los 4 pasos para soltar la emoción que me bloquea es:

Identificar el conflicto o emoción que no permite que avance

La introspección para conseguir identificar de dónde viene el conflicto, es observar el impulso, dolor o la sensación de sentirse bajo presión. Muchas veces aparece somatizado, es decir, como dolor corporal.

Pongamos varios ejemplos: Cuando no soy capaz de digerir una situación que se me atraganta, la somatizo en el estómago con dolor y pérdida de apetito. Igualmente, si tengo un impulso como el enfado por sentirme rechazada y desvalorizada por mi familia, puedo somatizarlo en el cuerpo ¿Dónde? En la piel, las cervicales, hombros derecho o izquierdo según su procedencia.

Cuando los dolores se cronifican simboliza, que aún no he sido capaz de enfrentarme a ellos y resolverlos. Así, cada día, las guerreras tenemos que saber luchar y escoger las batallas. Para poder con todo, vamos a ir paso a paso, hasta llegar al objetivo de soltar tanto el sufrimiento emocional como el dolor físico.

Identificada la emoción, su procedencia, como viene el impulso, presión o dolor es la primera clave para darnos cuenta, de lo que tengo que cambiar. Una vez que somos conscientes, nos adentramos en la segunda clave para soltar el programa de repetición que traemos a cuestas.

La muda

¿Habéis observado  los distintos tipos de personas o personalidades que encontramos en vuestra vida? Hay personas que se bloquean y agobian ante una emoción o situación que tienen que transformar; otras me han dejado patidifuso en situaciones complejas, dejando el victimismo de “no puedo con esto” y la postura de la avestruz, “escondo la cabeza ante este conflicto”, para generar un patrón de conducta resiliente.

¿Te has preguntado porqué hay estos distintos tipos de visión?

El obstáculo sólo aparece cuando necesitamos realizar un cambio.

Culpabilizar a otro de mis conflictos, indica que no soy responsable de mis actos, sigo esperando que venga el Hada Madrina con sus soluciones mágicas, en vez de ser consciente que desde el papel de victima, no vamos a ningún lado. Hay que ser generoso con uno mismo y decir: hasta aquí hemos llegado. ¡Se acabo esta realidad!

Si soy responsable, lo cambia todo, tomo control de mis decisiones. Hay momentos en la vida en que necesitamos un poco de ayuda. Damos vueltas y vueltas a la cabeza sin poner punto final.

Os doy 4 pasos para cambiar ideas, creencias y hábitos.

  1. Identifica que te ocurre, qué conflicto te bloquea y hace que no consigas tus objetivos.
  2. Desapégate de esa acción y entiende la programación que llevas manteniendo durante años.
  3. Focaliza tu propósito y deja fuera emociones limitantes.
  4. Plan de acción y renovación para dirigir tu vida como sientes.

Da y deja que el universo conspire para que logres lo que te corresponde. Es algo parecido a subir el nivel de resonancia y ser la mejor versión de tí mismo.

La dualidad bien-mal  distorsiona mucho la realidad de nuestras vivencias.

 

 

 

 

La intención y la acción

¿Porqué es tan importante tener una visión correcta de la realidad?

La acumulación de información, el encadenamiento de emociones y pensamientos conforman nuestros distintos estados de ánimo. Soy como configuro mi realidad.

Me cuesta admitir lo que tengo que cambiar, procrastinar me viene bien, dejo la acción para mañana, para otra ocasión, así  la intención de que voy a hacerlo, genera esta idea. “Ya lo haré”.

¿Cuanto tiempo ha pasado desde que intenté, aumentar mi energía y dejar de estar enfermo, embarcarme en ese proyecto nuevo, acabar con la tristeza, el rechazo, mejorar la relación con mi pareja?

La acción genera resistencia, pues tengo que comenzar a actuar, se acabo el miedo al enfrentamiento conmigo mismo. Aunque duela lo hago, en presente, sin historias, con decisión. Me convierto en un guerrero, con el objetivo como foco estable, de esta forma nuestro camino se hace certero.

Vivimos entre la intención de hacer y la acción de ponerlo en marcha. Ya toca disfrutar de ese momento de acción, que llamamos CAMBIO.

ARRANCA HACIA EL OBJETIVO Y LA VIDA

La rueda mental

LLevo varios días meditando, sobre lo cómico y surrealista que nos resulta el cambio de hábitos, creencias y costumbres. Digo cómico, porque parece que no sabemos hacer otra cosa que la constante repetición de pensamientos o situaciones. En mi caso, era diarrea mental. Llega a mi memoria, el tiempo en que tuve que elegir entre quedarme como estaba o dar un giro a mi vida de 180 grados.

Mi cambio comenzó, en el mismo momento que. sentí mi libertad coartada y esto lo podemos experimentar en el trabajo, en el entorno familiar, en las relaciones personales, es una presión o dolor que se manifiesta de manera insistente, un impulso de malestar. No soy capaz de ver la situación que estoy viviendo clara, no soy capaz de aceptar, la resistencia o rechazo que ejerzo sobre algunas emociones que NO quiero reconocer. Darme cuenta de esto fue el primer paso del cambio.

Bajar al infierno es jodido, pero salir todavía más, me costó casi un año volver a una armonía discreta. Después, dejé de engañarme o al menos entendí mucha de la información fallida de mis acciones y emociones. Somos adictos de nuestra mente y nos arrastra por caminos que, hacen de nosotros personas limitadas y disociadas. La identificación con los procesos mentales que nuestro cerebro genera a diario, suelen traernos muchos quebraderos de cabeza.

Salí del centro de emociones que me presionaba y me dolía. De ahí que, numerosas alteraciones emocionales nos enfermen. Conseguí a través de distintas técnicas, desapegarme, poner el foco de mis emociones en aquello que quería ser y comencé a dejar ir, a disolver y reprogramar mi unidad conmigo. Tenía la cabeza a una velocidad de crucero, soportaba una cantidad de ruido superior al que está permitido y me colapsaba. La pregunta:

¿Puedo?  ¿Sé como salir de aquí?  Son las barreras que nos va colocando la vida para entender lo que necesitamos y dirigirnos hacia nuestro interior.

No hay miedo, sólo Transformación.

 

 

 

La Atención

Desde hace años, me llevo planteando la misma pregunta, para qué nos cuesta tanto producir un cambio en nuestra mente, o en nuestro cerebro.

Como seres humanos, tenemos la capacidad innata de concentrar nuestra atención en cualquier cosa. Cómo y dónde concentro mi atención es lo que me define en el momento presente  y a nivel neurológico.

¿Para qué nos resulta tan dificil concentrar nuestra atención en pensamientos que nos podrían llegar a servir de algo?

Es el dónde concentramos nuestra atención, en qué la concentramos lo que marca nuestro rumbo y el estado en que nos sentimos. Podemos acordarnos de repente de un suceso amargo de nuestro pasado grabado a fuego en el rincón más recóndito de nuestro cerebro y, como por arte de magia, hacer que cobre vida. Podemos concentrarnos en preocupaciones o angustias futuras, que en realidad no existen hasta que nuestra mente las oriente. Pero para nosotros son reales. Nuestra atención le da vida a todo y convierte en reales situaciones o acciones que antes no lo eran. El cotidiano hecho de centrar la atención sobre un dolor corporal hace que este dolor exista, pues los circuitos cerebrales del dolor se activan eléctricamente.

Si presto mucha atención al dolor de forma cotidiana me hace más proclive a desarrollar percepciones más agudas del dolor, pues los circuitos cerebrales se hacen más robustos. De la misma manera, si realmente tengo un foco de atención estable, puedo moldear y dar forma cualquier entramado mental y neurológico, con el mero hecho de estar concentrado de manera cotidiana en algo determinado.

El Don de la Atención ha sido reseñado por todas las culturas, no sólo por la recepción de información y conocimiento, sino porque se produce el descubrimiento de que alguien me devuelve la mirada.

El Observador

 

¿Qué es la unidad de la conciencia?

La unidad de la conciencia es el camino hacia una identidad más amplia de nuestro ser transcendental, rompiendo de una vez por todas las brumas y oscuridades en que vivimos. Des-identificarnos de lo que creemos ser para unirnos a lo que somos y hemos venido a hacer aquí. Todo apego a ideas, sensaciones, sentimientos o vivencias no es más que otro eslabón en una cadena que nos esclaviza. Para llegar a esta unidad, la cual todos tenemos, hemos de entrar en conexión con el espíritu que viene conmigo, el Gran Hombre, como lo nombran los antiguos, el espiritu único y creador dentro de nosotros.

A día de hoy, la física cuántica está convencida que somos fractales de una inteligente energía ordenadora que rige el Universo. Un fractal tiene autosemejanza a cualquier escala, es decir, tiene la propiedad de que una pequeña parte suya, es una réplica a menor escala del todo del que proviene.

Pero vayamos a la unidad de la conciencia, que es la manifestación del momento presente, ahora, en este mismo instante, mi conciencia deja de resistirse a nada, entiende la conexión con su espíritu y alcanza un momento de brillantez, no sólo por el bienestar que se observa, sino por el darse cuenta de que en ese preciso instante, comprendió la auténtica dimensión de su Ser.

Un ejemplo, para observar lo que ha ocurrido en nuestra querida “Terra galega”. Unas personas con un ego poco maduro, insano como queramos llamarlo, proyectan su rabia y frustración como sombra, quemando y destruyendo la naturaleza. Personas sin ningún tipo de unidad en su conciencia, sin embargo a un gran número de seres nos duele, sufrimos por la situación de esa Tierra, esos animales, esas gentes, pues sentimos y sabemos que somos esos árboles, esas gentes, esa naturaleza en definitiva, es parte de nuestro corazón, tenemos una unidad en nuestra conciencia.

Mantener un estado expandido de conciencia es la mejor versión de nosotros, es saber sin ningún tipo de duda, que somos ese espíritu único y creador, que está unido a todo lo que habita en el Universo, en el eterno presente de la existencia. Lo más curioso de todo esto, es que ya somos una unidad de la conciencia, pues tenemos espíritu, sin embargo, el proceso es inconsciente, no me doy cuenta de ello. De este modo, cada día sin querer me resisto a aceptar quien soy y por tanto a la unidad de la conciencia.

 

Si quieres aprender…hazlo

Durante las diferentes etapas de mi educación tanto en el colegio, instituto, incluso en la universidad, todo se dirigía al conocimiento que tenían ciertas personas de ciertas materias y tenías que ajustar ese conocimiento que parecía lo más importante a un examen, pues nadie recordaba lo que se había visto hace unos meses, de hecho si hoy repitiese algunos examenes de esa época estoy convencido que no recordaría la mayoría de las cosas.

En la educación sólo vale la práctica de cómo hacerlo. Aprendo cuando lo hago y debería ser divertido, con asignaturas prácticas, como si fuera presentarse a un concurso de baile y bailar hasta que te duelan los pies. Eso es aprendizaje tanto innato como recordado.

Actualmente saber establecer la dirección que la persona quiere conseguir y guiarle para que se dé cuenta y elija con confianza, es la base del trabajo y aprendizaje psicoterapéutico. Este proceso va unido a la focalización de la energía interna, que no es más que ser generosos y abundantes con nuestra propia naturaleza. Las formas para establecer nuestra energía, así como fortalecerla son ancestrales y crean un poderoso vínculo entre la mente y el cuerpo.

Una de las cosas que más me hubiera gustado tener en mis años inútiles de aprendizaje, es alguien que me mostrase el camino para entender y dirigir mi energía con destreza. Eso es aprendizaje, práctico y consciente. De ahí nace una unidad psicofísica estable.

“Dime todo lo que quieras y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame para hacerlo, incluso Hazlo conmigo y lo aprendo”