La dificultad del cambio

La idea de cambiar es continua y afín al ser humano. Buscamos a través de la terapia, cursos de crecimiento personal, leemos los cuentos taoístas, viajamos al Tíbet, a la India, creemos que el cambio es que venga alguien a cambiarnos. La mayoría de buscadores esperan que alguien les solucione los conflictos. Normalmente, pretender que alguien externo a nosotros, resuelva nuestros conflictos internos, es una idea al menos rocambolesca.

Primera condición para prosperar a nivel psíquico: darse cuenta de cómo gestionamos las emociones, sin esperar del terapeuta más que su labor de facilitador, guía y acompañante.

Segunda condición importante: Ningún problema puede ser resulto, en el mismo nivel de conciencia en el que se creó, haremos un círculo recurrente.

Existen seis niveles de Conciencia, a los cuales atender:

  1. Ambiente
  2. Conductas
  3. Capacidades
  4. Creencias
  5. Identidad
  6. Espiritualidad

Si nos limitamos a enfocar desde el mismo nivel, por ejemplo, en el nivel de conductas por un conflicto de relaciones o forma de comunicarse con los demás en un paciente, difícilmente resolveremos el problema, ya que la alteración en este nivel es un síntoma indicativo de que existe un nivel superior desequilibrado, que puede ser creencias o identidad. Ahí es donde debemos de buscar la solución. Si logramos conectar con el nivel de más rango, como es el espiritual, daremos luz y aportaremos soluciones resolutivas a los niveles inferiores.

La identificación de cualquier persona con su verdadera esencia y dimensión espiritual, nos ayuda al cambio como algo normal en la vida.