La Experiencia

La experiencia que hemos vivido queda grabada en el inconsciente como impronta. ¿Cómo se produce en nuestro sistema el impacto emocional?

Habitualmente es un acontecimiento dramático para la persona en cuestión, aunque sea tan sencillo como el no haber podido estrenar la bici que me prometieron, cada uno sentimos la emoción desde una visión única y diferente. Un ejemplo, lo que para una persona parece un desastre como es cambiar de ciudad, para otra es una oportunidad que apenas le impacta. El acontecimiento puede ser violento, que llega de forma brusca, sin esperarlo. Un accidente de coche, la pérdida de un ser querido de repente o tener que hablar en público en la exposición de un examen oral.

Por otro lado, está circunstancia es vivida en soledad, sin ser expresada, en muchos casos ni siquiera contada.

Y lo más característico, aún no se ha encontrado una solución satisfactoria para equilibrar tanto la experiencia como la emoción que viene a continuación. Otro ejemplo, si la primera vez que salí al encerado en clase, estuve tenso y sin apoyo de mis compañeros y con alguien que era muy rígido; esa experiencia la mantengo grabada como negativa, bloqueando esta acción.

No quiero volver a pasar por esa sensación y por tanto la emoción es siempre la misma. Aunque parezca una barbaridad, observad cuantas veces pensáis en lo mismo a lo largo del día. Y aquí viene lo definitivo, la mayor parte de nuestros pensamientos están mal dirigidos, además de tener un porcentaje muy alto de pensamientos que no tienen ningún sentido. En ocasiones un 80% de lo pensamos es sólo ruido mental, innecesario e irrelevante para nuestra vida diaria.

La enfermedad no es más que la interpretación de nuestro cerebro de un programa para mantenernos alejados de ese conflicto, es decir, nos impide volver a la ansiedad, la angustia y el miedo que ya nos ha ocurrido antes.

Es difícil llegar a conocernos a nosotros mismos hasta que no abandonemos el estrecho confinamiento de las costumbres, las creencias y conductas en las que cada uno hemos nacido.