La rueda mental

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LLevo varios días meditando, sobre lo cómico y surrealista que nos resulta el cambio de hábitos, creencias y costumbres. Digo cómico, porque parece que no sabemos hacer otra cosa que la constante repetición de pensamientos o situaciones. En mi caso, era diarrea mental. Llega a mi memoria, el tiempo en que tuve que elegir entre quedarme como estaba o dar un giro a mi vida de 180 grados.

Mi cambio comenzó, en el mismo momento que. sentí mi libertad coartada y esto lo podemos experimentar en el trabajo, en el entorno familiar, en las relaciones personales, es una presión o dolor que se manifiesta de manera insistente, un impulso de malestar. No soy capaz de ver la situación que estoy viviendo clara, no soy capaz de aceptar, la resistencia o rechazo que ejerzo sobre algunas emociones que NO quiero reconocer. Darme cuenta de esto fue el primer paso del cambio.

Bajar al infierno es jodido, pero salir todavía más, me costó casi un año volver a una armonía discreta. Después, dejé de engañarme o al menos entendí mucha de la información fallida de mis acciones y emociones. Somos adictos de nuestra mente y nos arrastra por caminos que, hacen de nosotros personas limitadas y disociadas. La identificación con los procesos mentales que nuestro cerebro genera a diario, suelen traernos muchos quebraderos de cabeza.

Salí del centro de emociones que me presionaba y me dolía. De ahí que, numerosas alteraciones emocionales nos enfermen. Conseguí a través de distintas técnicas, desapegarme, poner el foco de mis emociones en aquello que quería ser y comencé a dejar ir, a disolver y reprogramar mi unidad conmigo. Tenía la cabeza a una velocidad de crucero, soportaba una cantidad de ruido superior al que está permitido y me colapsaba. La pregunta:

¿Puedo?  ¿Sé como salir de aquí?  Son las barreras que nos va colocando la vida para entender lo que necesitamos y dirigirnos hacia nuestro interior.

No hay miedo, sólo Transformación.

firma

 

 

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