¿Porqué nos resulta tan difícil cambiar?

Una persona, Roberto, vino por primera vez a consulta esta semana. Durante el rapport inicial, a la pregunta ¿Qué quiere conseguir y transformar en tu vida? me comentó, lo siguiente:

¿Por qué tengo que peregrinar de terapeuta en terapeuta, de técnica en técnica, de libro en libro, sin lograr la estabilidad que deseo?

Buena pregunta le dije, observando su lenguaje corporal. Quizás, no has encontrado a tu terapeuta ni la técnica apropiada o puede que no haya terapia para ti.

Se rió sin querer. Ahora, le dije, me gustaría que fueras sincero conmigo. ¿Crees que, a menudo, la persona que acude a consulta espera que resuelvan sus problemas? Se quedó callado. Tengo miedo al cambio dijo.

Sin implicación en el proceso de querer cambiar, sólo logramos resultados parciales.

Pretender que alguien externo a nosotros solucione nuestros conflictos internos, es de un espíritu que aún no ha descubierto su centro de poder.

Tu crees que has puesto los mejores recursos para conseguir tus objetivos o lo dejas al criterio del terapeuta. La respuesta fue clara. Siempre esperé que me arreglasen los problemas.

Roberto le dije, soy un facilitador, un guía, un acompañante para que sientas, a través de las herramientas adecuadas, que te impulso por el camino de la verdadera liberación. No soy el director general del Universo, ni lo pretendo. Este darse cuenta es básico para que el cambio se establezca. Hemos de ponernos en nuestro centro y colaborar los dos juntos.

Cierto es que resulta complicado, pulir y afinar la comprensión de nuestro mundo interno. Una de las claves es trabajar en el nivel apropiado, pues ningún problema puede ser solucionado en el mismo nivel de conciencia que se creó.

Ahora si, los dos, tenemos la certeza y confianza de poder cambiar.

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